El presidente de Estados Unidos reconoce las dificultades que enfrentan sus tropas en Irak

Bush se lamenta de "semana dura" y Bremer promete purgar "veneno"

«Fue una semana dura la semana pasada», dijo Bush a periodistas que lo acompañaron a Fort Hood, en Texas (suoreste), a 100 km de su rancho en Crawford, donde pasa sus vacaciones de Semana Santa.

Las tropas estadounidenses en Irak intentan controlar una revuelta armada de sunnitas y chiítas, y Bush expresó que se podrían enviar más soldados al país árabe, aunque el teniente general Ricardo Sánchez, comandante de las fuerzas norteamericanas en el terreno, dijo a la televisión estadounidense que no necesita por el momento refuerzos para sus 129.000 soldados.

El Presidente y su familia asistieron a un servicio religioso por el Domingo de Pascuas en Fort Hood, base de docenas de soldados muertos en Irak durante el último año. De esos, al menos ocho han muerto en la pasada semana, según los medios estadounidenses.

«Yo rezo todos los días por menos bajas pero lo que estamos haciendo es lo correcto», dijo el Presidente. «Nuestras tropas son fuertes», dijo, «nuestras tropas se están encargando del problema».

Bremer, por su parte, expresó a la televisión estadounidense que su país enfrenta ahora una «crisis» en Irak, aunque aseguró que la tregua acordada entre las fuerzas estadounidenses y la resistencia en la ciudad sunnita de Faluja se mantiene.

«Debemos trabajar para salir de esta crisis», agregó a la cadena de televisión Fox News.

Más de 40 soldados murieron la semana pasada en Faluja y otras ciudades, elevando la cifra de muertes de militares norteamericanos a 650 desde la invasión de marzo de 2003. El domingo fue derribado también un helicóptero Apache.

«Hay mucho veneno en el cuerpo político iraquí», dijo Bremer a la cadena NBC, en un intento de explicar la resistencia iraquí a la ocupación de las fuerzas lideradas por Washington.

Sánchez, hablando por la misma cadena, estimó que, por el momento, los estadounidenses tienen suficientes tropas en el terreno para enfrentar a la resistencia.

«Por ahora, las fuerzas que tenemos en el terreno son suficientes para manejar el despliegue», añadió.

Bremer, por su parte, dijo a la cadena ABC que Washington se mantiene firme sobre la fecha del 30 de junio para transferir la soberanía a los iraquíes.

«Es una fecha que fue firmemente solicitada por los iraquíes en noviembre, cuando fue fijada», añadió.

«Ahora la mayoría de los iraquíes sabe que ese día la ocupación terminará, y creo que si no mantenemos nuestra promesa, estaríamos poniendo más vidas estadounidenses en riesgo», consideró Bremer.

«Tendremos a un gobierno representativo en su lugar mucho antes del 30 de junio, creo», agregó.

Sin embargo, informes de prensa que indican que un batallón del nuevo ejército iraquí se negó el pasado 5 de abril a dirigirse a Faluja para reforzar a los soldados estadounidenses que están combatiendo contra la resistencia sunnita levanto nuevas dudas sobre la viabilidad de esa fecha para la transferencia.

El Segundo Batallón de las Fuerzas Armadas Iraquíes, que cuenta con 620 hombres, se negó a combatir después de que varios de sus soldados fueron tiroteados en un barrio chiíta de Bagdad, cuando se dirigían hacia Faluja (50 km al oeste de Bagdad), precisó al diario The Washington Post el general Paul Eaton.

Sánchez, por su parte, explicó que ese hecho «revela algunos retos significativos dentro de las estructuras de la fuerza de seguridad iraquí que se formó durante los pasados seis meses». *

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