Mensaje pascual del Papa marcado por terrorismo y guerra
Es en el dia en que la Iglesia celebra la resurrección de Cristo que el Pontífice acostumbra a hablar de los temas que afectan al mundo.
El mensaje es esperado con expectativa también a raíz del saludo al Pontífice del presidente de la República Italiana, Carlo Azeglio Ciampi, en el cual se refirió a la «devastación terrorista sufrida por Europa» y exhortó a un mayor papel de las Naciones Unidas en Irak.
«La celebración de las festividades de Pascua nos encuentra aún atónitos ante la devastación terrorista sufrida por Europa», escribió Ciampi, en referencia a los atentados perpetrados en Madrid el 11 de marzo, que causaron 191 muertos y 1.700 heridos.
Sobre la difícil situación internacional se concentran las expectativas para hoy. El año pasado, a un mes exacto del comienzo de la guerra contra Irak, el Papa pidió en el mensaje Urbi et Orbi la paz para toda la Tierra, «en el alba del tercer milenio oscurecido por violencias y conflictos».
En aquel momento hizo una referencia específica a la situación en Irak, referencia que 12 meses después sigue siendo dramáticamente actual: dejar a los iraquíes, apoyados por la comunidad internacional, la tarea de una «sólida reconstrucción de su país».
El Papa oró entonces para que «se rompa la cadena del odio» y se evite un «dramático choque entre las culturas y las religiones».
Además, mañana se cumplirá un mes de los atentados de Madrid y no fue casual que anoche, en el Vía Crucis en el Coliseo, la cruz de la penúltima estación fue llevada por una joven madrileña, que con un gesto lleno de significados se la entregó al Papa, para la última estación.
L’Osservatore Romano dedicó ayer a los atentados de Madrid un servicio especial en el que recordó que «la respuesta más profunda al terror de la muerte del 11 de marzo pasa en los corazones que se abren al Evangelio de Pascua».
El mensaje será enviado no sólo a las iglesias cristianas hermanas -en 2004 Oriente y Occidente celebran la Pascua en la misma fecha- sino también al mundo árabe y a la comunidad internacional.
El presidente Ciampi, en su saludo al Pontífice, escribió también que «la espiral creciente de violencia en Irak nos llama al deber de devolver a los iraquíes esperanza y confianza en el futuro, incluso a través de un solidario compromiso de las Naciones Unidas».
En tanto, en la plaza San Pedro fueron montadas ayer las tradicionales escenografías florales para la misa solemne de hoy en medio de la afluencia de miles de turistas, cantos, gospels, flores holandesas, y también de una fuerte vigilancia policial. El único elemento diferente en relación con otros años fue la larga fila de personas que esperaba someterse al detector de metales, medida de seguridad impuesta para el ingreso a la Basílica de San Pedro, donde por la noche se iniciaba la celebración de la víspera pascual.
A pesar de los controles y la evidente presencia de las fuerzas de seguridad -los autos de la Policía estacionan delante de la plaza-, la atmósfera en la plaza San Pedro fue serena, y al mediodía un grupo de turistas provenientes de Estados Unidos improvisó una serie de cantos gospels, muy aplaudidos por numerosos presentes. *
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