Los negocios en medio del conflicto cubano-americano
Las más beneficiadas con las trabas impuestas en ambas márgenes del conflicto cubano-estadounidense, en el marco del bloqueo norteamericano contra Cuba, son las agencias de viajes de Florida, donde viven alrededor de un millón de exiliados.
«Todas las agencias son de cubanos y se encargan de reunir las remesas y productos de numerosos exiliados para enviarlos a Cuba a través de un emigrado al que le pagan el pasaje aéreo e impuestos», dijo a ANSA una cubana-norteamericana de visita en La Habana, contratada por una agencia de turismo, a condición de mantener el anonimato. El negocio es lucrativo: por cada 100 dólares, las agencias de viaje se quedan con 20, y por cada libra de equipaje cobran 12 dólares. Si bien los exiliados que llegan al país pueden declarar sólo gastos por 100 dólares diarios y 44 libras libres de impuestos, los viajeros llegan muchas veces con algunos miles de dólares escondidos entre sus ropas y un fuerte exceso de equipaje. «Me pagaron el pasaje (329 dólares), más 50 dólares de Aduana (requisito de Estados Unidos), 130 dólares de visa (exigida por La Habana) y lo que Cuba cobra por los regalos» a familiares, un exceso de equipaje que se lleva entre 200 y 300 dólares más, dijo la «emisaria».
Según cálculos coincidentes de «viajeros» consultados por ANSA, sólo con las comisiones que cobran por los productos enviados a la isla, las agencias embolsan unos 600 dólares por cada viaje. A eso se deben sumar las comisiones por las remesas, que se llevan otro tanto.
Por día llegan en promedio a La Habana unos tres vuelos con exiliados procedentes de Miami, ya sea en forma directa o tras una escala en Nassau, Bahamas. «Yo calculo que lleguen unos 10 cubanos por día bajo este sistema», dijo la exiliada. Otra cubana radicada en Miami contó a ANSA que viajó «con un enorme gusano (bolso) donde estaba marcado» su nombre y, «al salir del aeropuerto, un hombre se acercó» y la saludó «como si te conociese de toda la vida»; después «tomó el gusano y se fue» con la carga procedente de Estados Unidos.
«Los cubanos hacen esto porque se sacrifican constantemente por sus familias», conjeturó. Además, el sistema es más barato que enviar dinero por Western Union, que cobra 30 dólares por cada 100 y permite mandar, por ley estadounidense, hasta 300 dólares cada tres tres meses. Los «viajeros» son contratados sólo una vez al año, por lo que las agencias deben multiplicar sus esfuerzos para «reclutar» candidatos, que sin embargo aparecen por decenas, deseosos de ver a sus seres queridos, libres de gastos. Esto se debe a que Cuba permite llevar regalos una sola vez al año a los exiliados que visitan el país. Si se repite el viaje en ese lapso, deben entrar sólo con sus efectos personales.
Del negocio participan también el «intermediario» que pasa a recoger el «gusano» y una aceitada red de transporte encargada de llevar las remesas y mercancías a distintos puntos de la isla. Pero no sólo las agencias de viajes se dedican a este lucrativo negocio. «Hay también personas que organizan estos viajes por cuenta propia», indicó una de las emigradas. Los más sofisticados, según las fuentes consultadas por ANSA, montaron un «banco» virtual en La Habana. «Enviaron miles de dólares a sus familiares y llaman desde Miami para avisarles a quién entregar una determinada suma de dinero. Ellos, desde la Florida, reciben esa misma cantidad más una jugosa comisión del exiliado que requirió sus servicios», contó la mujer nacida en Cuba, pero con pasaporte estadounidense. Otros exiliados prefieren dedicarse al «contrabando hormiga», como un hombre que «dopó a varios pájaros Tomeguin, los puso en tubos de desodorante y los vendió luego en Miami a 500 dólares cada uno», contó otra emigrada. Un exiliado se llevó de Cuba un cachorro de perro en el bolsillo. El motivo: «los perros allá (en Miami) son muy caros», explicó ante sus amigos. Pero el negocio «independiente» que más dinero dejó a los exiliados fue sin dudas el del tabaco. «Compraba en el mercado negro cajas a 15 dólares, igualitos a los verdaderos y hasta con anillos de certificación. Los exiliados podemos ingresar hasta dos cajas en Estados Unidos. Cada una la vendía a 200 dólares en Miami y hasta en 400 a americanos de Nueva York o California», dijo una de las emigradas.
El negocio se cortó hace unos meses cuando las autoridades cubanas lanzaron una fuerte ofensiva contra este tipo de contrabando hormiga. La medida fue tajante: cada persona puede llevarse sólo 23 tabacos (una caja tiene 24) si no tiene la correspondiente facturación que acredite que la compra fue hecha en una tienda estatal.
Pero hecha la ley, hecha la trampa: «A mí ya me ofrecieron tabaco en el mercado negro con boleta y todo, pero no me animé. Hay que dejar que las aguas se aquieten para volver a empezar», dijo a ANSA una de las «viajeras». *
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