Maniobra peronista de más impacto que valor
El peronismo dio un golpe político al derogar sus legisladores en el Senado nacional los decretos que implementaron el último ajuste fiscal promovido por el gobierno de Fernando De la Rúa para tratar de poner en caja las cuentas fiscales.
Colocando inopinadamente el tema en la agenda de la Cámara alta, el peronismo dio media sanción a una ley que restablece los sueldos a los empleados estatales podados a un sector por el último ajuste, anula la desregulación de las Obras Sociales de los sindicatos y restablece las jubilaciones conocidas como de privilegio.
Pero el presidente Fernando De la Rúa dijo ayer desde Cartagena de Indias donde llegó después de su visita oficial a los EEUU, que lo hecho por el bloque mayoritario del Senado, es una medida mediática sin efectos prácticos.
Habrá que ver cuál es el rumbo de los hechos. Por lo pronto la media sanción aunque no puede revertir por sí sola el ajuste, pone en funcionamiento un mecanismo deletéreo en la Cámara baja y en las organizaciones sindicales y sociales. La Alianza tiene una leve mayoría, en combinación con partidos provinciales en diputados, pero unos 14 legisladores, la mayoría del Frepaso, se han opuesto públicamente a la poda de salarios de los empleados públicos e incluso participaron en mítines de la CGT (rebelde) contra esas medidas.
Sin esos sufragios, la Alianza podría tener que recurrir a acuerdos con sectores del peronismo o hasta con el mismo bloque de Acción por la República de Domingo Cavallo, que es como tragar cicuta. Es cierto que en el peor de los escenarios, que la sanción del Senado se convierta en ley, el Presidente tiene la facultad de vetarla y ningún cálculo matemático permite suponer que pueda ser ratificada por el Parlamento: se necesitan los 2/3 de las dos cámaras.
La jugada del peronismo daña la imagen que quiso dar De la Rúa de que su gobierno cuenta con la comprensión del PJ y por eso sumó a su comitiva a los EEUU, al gobernador bonaerense Carlos Ruckauf y a senadores justicialistas.
Desde otro ángulo los senadores le envían a la Alianza un mensaje: ahora que el gobierno se propone abrir negociaciones con partidos, sindicatos y empresarios para encauzar las cosas después de la huelga general de hace una semana atrás, debe comprender que el bloque senatorial del Partido Justicialista es el verdadero poder de la oposicion.
No los gobernadores de ese color, ni siquiera el partido, que encabeza Carlos Menem, con movimientos estos días para retornar a un primer plano.
Son momentos delicados. En un mitin de protesta por el recorte salarial, el secretario de la CGT (rebelde) el camionero Hugo Moyano califico como «cagón» frente a los grandes intereses, al Presidente, quien había recibido en Washington aplausos por «su valor» para mantener el equilibrio fiscal.
Palabras tan duras, amén de ser rechazadas, incluso con un «sin comentario» por el Presidente y la Alianza, exhibe cuán difícil es poner en funcionamiento un mecanismo de consultas como ha dispuesto el gobierno.
Para el modo en que la Alianza ve las cosas, la decisión del Senado Nacional es una «mala» señal hacia los mercados, porque reveló que el gobierno no puede acordar una plataforma básica con la oposición en ese sector clave del Parlamento.
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