Líderes chiítas divididos por rebelión contra EEUU
Mientras cientos de fieles seguidores del joven imán se lanzaban al asalto de edificios públicos y comisarías en varias ciudades chiítas, el máximo dignatario religioso chiíta hizo un llamamiento a la calma y a la prudencia.
«El gran ayatolá Alí Sistani pide a los manifestantes (chiítas) que mantengan la calma y la sangre fría y que dejen que se resuelva el problema mediante la negociación», afirmó en Nayaf una fuente cercana al dignatario. «Pide a los manifestantes que no respondan a las fuerzas ocupantes en caso de agresión», añadió.
Hasta ahora, el líder espiritual de esa comunidad se ha opuesto a un enfrentamiento armado con la coalición, dando la prioridad al diálogo para poner fin a la ocupación y convocar elecciones que permitan a los chiítas, mayoritarios en el país, acceder al poder.
Pero el mentor de Moqtada Sadr, el gran ayatolá Kazem al Huseini al Hairi, residente en Qom (Irán), atribuyó a los estadounidenses «la responsabilidad de la seguridad del pueblo iraquí y de la sangre que se ha vertido» y les pidió que «liberen a los presos».
Uno de los otros tres representantes de la Marjaiya, la máxima autoridad religiosa chiíta, en Nayaf, el gran ayatolá Bachir al Nayafi, adoptó una posición intermedia. Por un lado, criticó a «las fuerzas ocupantes» endosándoles «la responsabilidad del baño de sangre en Nayaf y Bagdad» aunque pidió «cautela y unidad para poner fin a la ocupación».
Por su parte, la formación chiíta iraquí más antigua, el partido Daawa, se distanció de la revuelta afirmando que podría descontrolarse y perjudicar a los logros de los propios chiítas, representados en gran número por primera vez desde hace casi un siglo en las principales instancias estatales.
Uno de sus dirigentes, Adnán al Asadi, pidió «respeto a la ley y los bienes públicos» y destacó «la gravedad de una escalada de violencia» al aproximarse el traspaso de poder a los iraquíes, previsto el 30 de junio.
«El país está estancado. Esa clase de actos influirán en la fecha del traspaso del poder y hacen pensar que no estamos listos para hacernos cargo de nuestros asuntos», aseguró.
Oficialmente Moqtada Sadr llamó a sus seguidores a la calma y la prudencia.
«Proseguiremos la resistencia con medios pacíficos y no haremos nada que pueda violar la ley. Recurriremos a las huelgas y otras acciones pacíficas que les aterrorizan», dijo el lunes uno de sus colaboradores.
Pero la víspera llamó a sus fieles a «aterrorizar al enemigo» con los recursos que consideraran adecuados. *
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