ONU atormentada por no haber evitado el genocidio
Annan era el encargado de las fuerzas de paz de la ONU cuando al menos 800.000 ruandeses fueron exterminados en tres meses sin que los cascos azules presentes en el país intervinieran para evitar la «limpieza étnica». En una ceremonia llevada a cabo el pasado 26 de marzo en la ONU, Annan admitió que el episodio aún lo atormenta, y que ha impactado profundamente sus acciones y proceder al frente del organismo internacional. «Creo que en ese entonces estaba haciendo lo mejor que podía», dijo Annan, «pero me doy cuenta, tras el genocidio, de que pude y debí haber hecho más para hacer sonar las alarmas y conseguir apoyo» para detenerlo.
Con el precedente del fracaso de las fuerzas de paz en Somalia aún flotando en el ambiente, el Consejo de Seguridad se negó entonces a enviar tropas internacionales para detener la masacre de Ruanda.
«La comunidad internacional le falló a Ruanda y eso debe dejarnos siempre con una amarga decepción», dijo Annan en una conferencia por el décimo aniversario del genocidio. A pesar de la magnitud de ese genocidio, aún es difícil convencer a los países para que participen en operaciones de paz en Africa.
Actuales responsables militares, que eran «jóvenes funcionarios en esa época, tienen probablemente aún en la cabeza esa idea del fracaso total de las fuerzas de paz» en Ruanda, dijo un responsable de los cascos azules que pidió el anonimato. «Eso contribuyó ciertamente a reforzar las reticencias de los países a implicarse» en las misiones, opinó.
Desde el genocidio de Ruanda, sin embargo, dijo la fuente, las fuerzas de paz de la ONU «procedieron a realizar cambios radicales». *
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