Los dos Kim firmaron el compromiso de trabajo

Rumbo a la reconciliación de las Coreas

Seúl, ANSA

Durante el brindis del banquete que esta noche ofreció al líder norcoreano Kim Jong Il, al término de las tratativas, el presidente surcoreano Kim Dae Jung subrayó: «Es un día que deberá ser recordado para siempre, no me bastan las palabras para expresar mi alegría».

Para consolidar el acuerdo nacido en esta primera cumbre intercoreana de la historia, el presidente surcoreano añadió: «Reunámonos en Seúl», subrayando que los problemas de las dos Coreas deben resolverse entre coreanos.

Y Kim Yong Il aceptó la invitación de viajar a Corea del Sur.

Además, entre los dos líderes coreanos parece haber estallado un verdadero idilio favorecido por el entusiasmo de toda la nación.

El acuerdo se alcanzó en el segundo encuentro, después del que ambos mantuvieron ayer y que duró menos de media hora.

El texto del documento, que fue firmado tras cinco horas de tratativas, aún no fue dado a conocer.

Sin embargo, fuentes surcoreanas afirmaron que el documento hace referencia a cuatro puntos fundamentales, entre los que figura la reunificación de las familias.

Los otros tres puntos hacen referencia a la reconciliación y a la cooperación, a la disminución de la tensión y a la unificación de la península y a la promoción de los intercambios económicos, sociales y culturales.

No se sabe aún qué significan concretamente todos estos puntos acordados y se ignora, por el momento, qué tipo de ayuda económica recibirá Corea del Norte para intentar remontar la gravísima crisis económica de los últimos cinco años.

Tampoco está claro si fueron acogidas dos de las más significativas propuestas surcoreanas: la instalación de una «línea roja» de comunicación entre los dos líderes y la apertura de sedes de representación en las capitales respectivas.

De todas formas, el acuerdo de ayer debería ser una promesa recíproca para buscar la paz, por lo que esta jornada puede ser considerada histórica.

También porque la difusión de las imágenes televisivas en todo el mundo marcó el verdadero debut de Kim Jong Il en la escena internacional y su vuelta al mundo de los mortales después de años de mistificación, en general negativa, debido a su decisión de permanecer en la sombra con muy contadas apariciones en público.

Millones de surcoreanos permanecieron ante las pantallas de televisión, fascinados e incrédulos al ver al líder del Norte bromear con Kim Dae Jung antes del comienzo del encuentro decisivo e incluso demostrar comprensión por el dolor de los «enemigos».

Kim Jong Il dijo: «Anoche vi la televisión de Seúl hasta tarde», sobre todo las imágenes de «las familias separadas y las personas escapadas del Norte. Los vi llorar».

Luego, Kim Jong Il se burló de la prensa extranjera que durante años lo calificó como al hombre misterioso de Corea, diciendo: «No entiendo por qué los occidentales siguen definiéndome un ermitaño. Fui a menudo a países como China e Indonesia, aunque no de forma oficial».

Y entre las risas de los presentes añadió: «Dicen que fue el presidente Kim Dae Jung quien me liberó de esa reclusión».

Kim Jong Il, además, se mostró muy atento a la etiqueta coreana, decidiendo, por ejemplo, ir él mismo (58 años) a la residencia de Estado Baekhwawon, donde está alojado su huésped que tiene 74, en lugar de recibirlo en su oficina.

Al respecto, el líder norcoreano señaló: «También nosotros comunistas tenemos una moral».

El presidente surcoreano volverá mañana por la mañana a Seúl, pero aún no está claro si viajará por vía terrestre a la capital surcoreana, cruzando la frontera de Panmunjom, o si retornará en avión, como el día en que viajó a Pyongyang.

Lo que sí es cierto es el triunfo que le espera en su patria por el éxito conseguido en «su política del rayo de sol hacia el Norte», que inauguró el día de su toma de posesión en febrero de 1998.

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