Tras la visita del presidente argentino a EEUU

De la Rúa satisfecho

El Presidente argentino computó como positivo el respaldo que logró para sus objetivos por parte de Bill Clinton y estima que ha logrado exhibir una política en relación a los EEUU realista y amistosa, sin caer en posiciones seguidistas que practicó Carlos Menem.

En este sentido se subraya que de la Rúa no concedió el reclamo de Washington de aplicar a corto plazo la política de «cielos abiertos» a la que se comprometió Menem, porque significaría en la actual situación de debilidad de la aviación comercial argentina, el control de rutas externas y de cabotaje por empresas de los EEUU.

El vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez destacó que en la actual situación internacional, «es bueno mantener buenas relaciones con los EEUU», palabras que presuponen toda una definición.

De la Rúa consiguió que las telefónicas Motorolla y American On Line, le anticiparan planes concretos de inversión, pero el paquete grueso que espera el gobierno de otras empresas, por más de 3.000 millones de dólares, aún no están definidos.

Telefonía, turismo y minería han sido los objetivos para atraer capitales, es decir que de los EEUU no se esperan inversiones en sectores industriales que podrían incidir en mejorar la grave situación del empleo.

Asuntos controvertibles, como participación militar en la lucha contra el narcotráfico, no estuvieron en la agenda de las conversaciones políticas de los presidentes o de los cancilleres. Fueron firmados tres convenios: de cooperación en la lucha contra la corrupción, sobre protección de parques nacionales y en materia espacial. Este convenio permitirá intercambiar la información e interpretación de datos que recogen satélites de cada país. La Argentina tiene en el espacio uno y prepara lanzar un segundo en octubre.

De la Rúa subrayó ayer en sus últimos encuentros en Washington el respaldo que ha tenido su gira de parte del gobernador de la provincia de Buenos Aires, el peronista Carlos Ruckauf, así como de legisladores de la oposición. Ello supone una señal: en materia de política externa y en los grandes trazos de la programación económica, la Argentina exhibe una política de Estado.

El Presidente se encuentra desde anoche en Cartagena de Indias para participar de la Cumbre del Grupo Río y más tarde volará a El Cairo para reinsertar a la Argentina al grupo de los 15, que el menemismo desdeñó.

Pero mientras recibía respaldos del FMI, del Banco Mundial y de Wall Street, el grueso del personal estatal, sacudido por el recorte salarial dispuesto para sueldos de más de mil dólares, cumplió ayer un paro absoluto de tareas y realizó una concentración en Plaza de Mayo.

Hubo cortes de calles y en el interior, de caminos, a las que se sumaron otros conflictos, algunos con cierta violencia que revelaron que la situación social lejos de desinflarse va en camino de posibles nuevos conflictos.

El gabinete nacional aprobó una política de diálogo para encontrar consensos, pero el vicepresidente Alvarez advirtió que el gobierno no comparte su facultad de decidir su política económica y social.

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