Las violaciones a los Derechos Humanos
Roma, ANSA
Los malos tratos y las torturas llevados a cabo en comisarías policiales, así como los homicidios cometidos por agentes del orden y que, según AI, se trata de «ejecuciones extrajudiciales», son practicados en Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela. Las malas condiciones de los detenidos y la sobrepoblación en las cárceles, tanto de adultos como de menores, «han dado lugar a tratos crueles, inhumanos y degradantes» en Brasil, país que se distingue por la pésima situación de sus penitenciarías. El informe denuncia la existencia de «escuadrones de la muerte» relacionados con las fuerzas de seguridad brasileñas»que siguen asesinando a civiles, incluidos niños y menores, en circunstancias que hacen concluir que se trata de ejecuciones extrajudiciales».
El documento señala las persecuciones y amenazas que sufren los activistas pro derechos humanos en todo el continente latinoamericano.
AI, sin embargo, no olvida los procesos legales que se han puesto en marcha en Chile y Argentina contra violaciones de derechos humanos cometidas en pasado, al tiempo que resalta cómo países europeos como Italia, Alemania y España pusieron en marcha juicios por los ciudadanos «desaparecidos» en las dictaduras chilena y argentina. La organización destaca el caso de Colombia, donde la situación de conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales y «grupos paramilitares ilegales» se intensificó en 1999.
Ai también señala a Perú, donde existe «una intimidación sistemática contra quienes critican a las autoridades» y la represión política se deja sentir especialmente, «manteniendo en la cárcel a cientos de prisioneros erróneamente acusados de atentados terroristas». El informe –un análisis de la situación de todo el planeta– pone de manifiesto a nivel general el aumento de los conflictos armados durante 1999, al tiempo que denuncia que «ninguna de las tragedias humanas de estos años era imprevisible o inevitable». AI confirmó la existencia de «una grave situación» de conflictos «no limitados sólo a las áreas de crisis sino que se extienden con preocupante regularidad a, por lo menos, 144 países».
La organización resalta cómo en 38 países se realizaron en 1999 ejecuciones extrajudiciales, en 31 se aplicó la pena de muerte, en 132 estados se señalaron casos de tortura y malos tratos y en 37 se registraron «desapariciones».
El documento es duro con los gobiernos, que han «permitido que las situaciones degenerasen para intervenir después militarmente en nombre de la justicia», en una crítica abierta e implícita contra los bombardeos de la OTAN contra Belgrado. Para AI, la única «receta» para imponer la paz es «prevenir las crisis» mediante la instauración del Tribunal Penal Internacional o con «enmiendas a las leyes nacionales».
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