La Carta Magna estaba estancada porque Madrid no quería perder su poder de voto en el Consejo

La victoria del PSOE impulsará la Constitución de la Unión Europea

El traspaso del poder de manos del presidente del gobierno saliente, José María Aznar, a José Luis Rodríguez Zapatero, podría traer avances en la negociación de la primera Carta Magna europea, estancada desde diciembre, entre otras cosas por la fuerte oposición de España a perder su poder de voto en el Consejo de ministros de la UE.

Con el cambio de gobierno, «España ya no es el freno de mano a la Constitución», estimó el presidente del grupo socialista del Parlamento Europeo, el español Enrique Barón.

Rodríguez Zapatero defendió tras su victoria su intención de «agilizar lo antes posible la adopción de la Constitución europea». Pero según Barón, el avance en las negociaciones «no depende sólo de España», e invitó a los periodistas a «visitar el Elíseo para ver las reservas que tienen» las autoridades francesas.

Los líderes europeos no consiguieron en diciembre llegar a un acuerdo sobre el texto de la primera Constitución europea, principalmente por la reforma institucional, que incluye la modificación de la toma de decisiones en el consejo de ministros, a lo que se oponían España y Polonia, aunque Francia también se mostró intransigente en el último momento.

Los gobiernos de la UE retomarán la negociación en la próxima cumbre de Bruselas.

La oposición del nuevo gobierno español a la intervención en Irak y su disposición de sacar a sus tropas de ese país si en junio no hay un mandato claro de la ONU también cambiará el equilibrio en la UE.

España dejará de ser un aliado de Estados Unidos en Europa junto con el Reino Unido e Italia y varios países del este como Polonia, para volver a acercarse a Francia y Alemania.

«El campo pro Bush se reduce, gana peso un enfoque más europeo de estos problemas, pero no se sabe cómo van a reaccionar los nuevos países de la UE, qué actitud van a tomar, si promoviendo la tesis de Bush o identificándose con el primer ministro británico Tony Blair», estima una fuente cercana a Javier Solana, alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE.

Con el nuevo gobierno español «se refuerza el grupo de países que quieren mantener una actitud europea independiente de Washington», apunta.

El nuevo gobierno socialista español también puede ser positivo para las relaciones entre la UE y Latinoamérica, aunque estas relaciones no cambien sustancialmente, estiman varias fuentes europeas.

La posición del próximo ejecutivo, que se alineará en la cuestión de Irak con los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile, «va a mejorar el campo para la colaboración en la construcción de un multilateralismo efectivo», según la fuente.

Rodríguez Zapatero buscará «la proximidad con otros líderes latinoamericanos como Lagos, Kirchner, Lula», en una «búsqueda de un nuevo espíritu multilateralista en las relaciones entre España y América Latina», lo que será un «giro importante» y tendrá una «resonancia positiva» en la UE, estima el vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista Raimon Obiols. *

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