Diez millones de familias esperan la reunificación
Seúl, AFP
Se calcula en unos diez millones las familias que fueron separadas tras el establecimiento de la zona desmilitarizada a lo largo del paralelo 38 al final de la guerra de Corea, en 1953.
Norte y Sur permanecen desde entonces en estado de tregua armada y las comunicaciones postales o telefónicas nunca fueron restablecidas.
Sin embargo, a través de la diáspora coreana, especialmente en Estados Unidos, y por medio de agentes chinos remunerados, algunos surcoreanos lograron tener noticias de sus familias en el norte.
Asociaciones y organizaciones no gubernamentales se esfuerzan por restablecer los contactos, aunque con mucha prudencia, porque estas acciones pueden resultar peligrosas para los norcoreanos implicados.
Ha Byong Yul, de 52 años, comerciante en Myonggdong, el barrio comercial de Seúl, vio por televisión, al igual que millones de sus compatriotas, las imágenes de la visita presidencial al norte.
«De la misma manera que los dos líderes se reunieron en Pyongyang, todos los coreanos deberían poder viajar libremente de ambos lados de la frontera», añadió Ha.
«Ante todo espero que esta cumbre permita el reencuentro de las familias divididas», afirma Cheung Il Eun, de 43 años, propietario de un pequeño comercio en la ciudad de Kwangju (sur). «Tras la cumbre espero que las cosas mejoren etapa por etapa», añade.
«También los norcoreanos esperan que esta cumbre permita mejorar las relaciones intercoreanas», subraya por su parte el profesor Kim Sun Kwon de la universidad de Kyungbuk en la ciudad de Taegu (sureste) que viajó a Corea del Norte el mes pasado.
Poco antes de su partida de Seúl, transmitida en directo por televisión la mañana del martes, el presidente Kim Dae Jung vivió una escena que ilustra el fuerte deseo de reencuentro de las familias coreanas.
Mientras el jefe de Estado se daba un baño de multitudes justo antes de embarcar en el avión que debía conducirlo al norte, un anciano se le acercó para mostrarle una vieja fotografía en blanco y negro de su familia, que quedó del otro lado de la cortina de hierro coreana.
Compartí tu opinión con toda la comunidad