Bajo la sombra del narcotráfico

Cumbre militar del Mercosur

La reunión será sin agenda previa y tiene como objetivo ir delineando una agenda común para los países de esta parte del mundo.

El encuentro forma parte de una batería de medidas que superen los temas económicos en materia de integración, y que tienden a ampliarla y a generar confianza entre los integrantes del Mercosur.

Una de las preocupaciones de sus miembros es la presencia cada vez más activa del narcotráfico y cuál sería el papel militar frente a esta actividad, que para los EEUU motivará las preocupaciones fundamentales del siglo XXI.

Como el presidente argentino estuvo ayer con Bill Clinton en la Casa Blanca las especulaciones sobre sugerencias estadounidenses para un incriminamiento de los uniformados frente al flagelo, ha sido motivos de especulaciones de prensa.

Según «La Nación», los Estados Unidos «no le han pedido a la Argentina el uso de sus Fuerzas Armadas para combatir el narcotráfico ni se le sugerirá esa medida al presidente en Washington», según fuentes del Departamento de Estado y que fue pronunciada pocas horas antes de que el presidente argentino arribara a la capital norteamericana.

Tal declaración se produce en momentos en que en la Argentina se atribuye reiteradamente a Washington esa pretensión. Esta «afirmación da por tierra con las especulaciones que indicaban un interés expreso de Washington para que los militares argentinos incursionaran en las refriegas contra el narcotráfico», escribe el diario.

Pero la fuente señaló que el único consejo que los Estados Unidos podrían suministrarle al gobierno argentino es la creación inmediata de una organismo similar a la DEA, específico en el conocimiento y en el combate del narcotráfico.

Desde el segundo semestre de 1999, el Departamento de Estado ha hecho saber al gobierno argentino su creciente preocupación por el ingreso de heroína colombiana en el territorio norteamericano, introducida por «mulas» argentinas.

Los argentinos no necesitan visa para ingresar en los Estados Unidos, lo que facilita el acceso de las «mulas», pero el caso de la heroína llevó a los diplomáticos estadounidenses a advertir sobre la posibilidad de una revisión de esa política de no visado con la Argentina.

Atención al estado «narco»

La situación colombiana es la que está en la mira. «La Nación» señala que militares norteamericanos les suministraron a sus colegas argentinos sobre posibles consecuencias en América Latina de la intensa guerra interna en ese país y les dijeron, en síntesis, que la política del presidente Andrés Pastrana de perseguir sin tregua a los narcotraficantes podría diseminarlos por el continente. La figura que usaron fue ésta: «será como aplastar un globo: el aire se puede ir hacia los costados».

Pero los más altos jefes militares argentinos están seguros de que eso no respondió a otra cosa que no fuera la necesidad de transmitir una información al Estado argentino. Y lo hicieron por intermedio de quienes tienen con ellos un trato más frecuente: sus propios camaradas militares, escribe en el matutino el columnista Joaquín Morales Solá.

La posición del Ejército puede resumirse en el profundo temor de que los militares terminen manchados por la corrupción si toman contacto físico con el narcotráfico, como ha sucedido en otros países donde participaron en tales represiones. «No es lo mismo la corrupción de jueces o de policías; la corrupción de las Fuerzas Armadas es la antesala de un Estado narco», dramatizó un empinado general que habló con el periodista.

Pero hay también razones políticas, de desconfianza con el Pentágono. Los militares criollos recuerdan que su ingreso de lleno en la lucha contra la subversión tuvo su origen en la doctrina de la seguridad nacional, que surgió en los cuarteles norteamericanos.

Sin embargo, una década y media después, hacia fines de los años setenta, Washington fue una voz importante en la condena de los métodos militares sudamericanos para luchar contra la insurgencia ideológica.

«No querríamos cometer dos veces el mismo error: seguir una doctrina norteamericana para que después terminara siendo criticada por los propios norteamericanos», razonó ante «La Nación» uno de los generales en actividad, con más experiencia en los últimos años.

Estos parámetros, son comunes para todos los Ejércitos que participarán del encuentro en Rio de Janeiro. Se verá.

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