La pobreza sigue siendo el problema de los rusos
Al término de cuatro años de su mandato, el presidente Vladimir Putin puede alegar algunos progresos en este campo, ya que cuando asumió el poder, en 2000, un 29% de la población vivía en la pobreza.
Pero estos avances son limitados, y uno de los principales temas del programa electoral de Putin sigue siendo la meta de la «erradicación de la pobreza».
En Rusia, los más afectados por la pobreza son los jubilados, duramente golpeados por la crisis financiera de 1998 y que con frecuencia se ven obligados a seguir ejerciendo una actividad económica debido a que el monto de las pensiones que reciben no les alcanza para vivir.
Entre ellos está Macha, una ex obrera en un koljoz (granja colectiva) de 68 años, que mendiga en los corredores del Metro moscovita, esperando obtener algunos rublos para comer.
Con una jubilación de 1.300 rublos por mes (44 dólares), Macha forma parte de los 31 millones de pobres que han quedado marginados de la transición económica en Rusia.
«Estoy sola y lo que me da el Estado no me alcanza», explica la mujer.
Si el nivel promedio de la jubilación superó el umbral de la pobreza en 2002, numerosos asalariados del sector público perciben aun un salario inferior a este tope.
El Banco Mundial (BM) se congratuló recientemente del crecimiento económico de 7,3% registrado el año pasado por Rusia.
Sin embargo, el responsable del BM en Rusia, Cristof Ruehl, reconoce que en este país coexiste un gran sector de la población, mayoritario, cuyos ingresos registraron un aumento de más del 14% en el año pasado –lo que les permite acceder al mundo del consumo–, con otro que está sumido en la pobreza, tanto en el campo como en la ciudad.
Por eso, estima el BM, «un crecimiento aun más acelerado» es imprescindible, si Rusia quiere mejorar sustancialmente la vida de sus ciudadanos más pobres, que viven con menos de 74 dólares mensuales.
Según el informe anual del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la brecha entre ricos y pobres en Rusia hace que este país se asemeje a América Latina.
La mitad de los ingresos de Rusia está en manos de una quinta parte de la población, mientras que la quinta parte más pobre sólo recibe un 6% de esa riqueza.
Según la revista estadounidense Forbes, el año pasado Rusia se situó en el tercer país en el mundo que tiene el mayor número de millonarios.
En cambio, un 10% de la población no tiene los medios de comprar los productos alimenticios de base, y para esta categoría, la única manera de alimentarse es cultivando hortalizas en granjas caseras.
Esa brecha entre ricos y pobres ha sido explotada en esta campaña electoral por hombres políticos, que acusan a los oligarcas de haber robado las riquezas del país durante el período de las privatizaciones. *
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