El FMI confirmó el acuerdo con Kirchner

El Gobierno argentino está más que contento con el acuerdo alcanzado con el FMI que hizo pasar de largo, una vez más, el peligro del default con los organismos financieros internacionales. La alegría expresa haber detectado que en la mayoría de la población no se leyó como un desliz lo firmado con el FMI que obligó a desembolsar de las arcas del Banco Central 3.100 millones de dólares aunque serán en gran parte reintegrados próximamente.

De todas maneras, en el espacio progresista y de izquierda se supone que Néstor Kirchner perdió una gran oportunidad para replantear la relación con el FMI y darle otro rumbo a la política económica con una fuerte distribución de la renta. Hay, claro, sectores que creen haber acertado cuando anticiparon que el final era previsible, que el Presidente tiene un doble discurso.

La derecha política acusa a Kirchner de usar un lenguaje desmedido con los organismos financieros con quien al final hay que negociar. El jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra respaldó lo acordado y lo calificó como un empate.

Ayer en simultáneo en Washington y aquí se anunció el acuerdo alcanzado sobre la segunda revisión de las metas del acuerdo con el organismo. Tanto el ministro de Economía, Roberto Lavagna, como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se mostraron satisfechos por el entendimiento. Y pusieron el acento en lo que viene: la fase más intensa de las negociaciones con los acreedores privados.

Como un punto del convenio final, cuyos detalles no se conocen, es que un comité de bancos asesorará en la cuestión de la deuda, el jefe de gabinete, Alberto Fernández subrayó que el gobierno «será el que lleve adelante la negociación» con los acreedores privados. Y aclaró que la función del sindicato de bancos será la de asesoramiento.

Fernández y el ministro de Economía Roberto Lavagna revelaron que desde el 22 de marzo hasta el 16 de abril se recibirá en Buenos Aires a 21 grupos de acreedores para escuchar sus argumentos.

Teniendo en cuenta una de las exigencias del FMI  que Argentina privilegie como interlocutor al italiano Nicola Stock, titular de un Comité formado en Nueva York  Fernández aseguró que «hubo la necesidad de poner en plano de igualdad a todos los acreedores. Y así lo hicimos, lo hacemos y lo haremos».

Además, el jefe de Gabinete dijo que la propuesta de quita del 75% no se va a tocar, pero afirmó que se entra en una etapa de «perfeccionamiento» de la propuesta, a guisa de rendija. Y piensa que para junio, la deuda quedará encauzada. Es decir, antes de las nuevas y duras negociaciones con el FMI.

Lavagna dijo que la Argentina tiene la intención de seguir trabajando con los bancos, pese a que las entidades que participarán de la reestructuración no tendrán la obligación de seguir hasta el final del proceso, como lo había planteado el Fondo. «Es nuestra intención mantenerlos trabajando con nosotros», dijo el ministro.

Sobre los términos en sí del acuerdo, los funcionarios fueron parcos. Según Lavagna, en los documentos elevados por la directora interina del FMI, Anne Krueger, al directorio del organismo, destacan que «las metas fiscales y monetarias han sido todas sobre cumplidas» por Argentina.

Krueger desde Washington anunció que recomendará al directorio del organismo la aprobación de la segunda revisión de las metas pactadas en setiembre pasado. Esta promesa fue la llave que ayer permitió destrabar el pago de una deuda de US$ 3.100 millones con la entidad. Para los oídos del Gobierno sonó bien que la número uno del Fondo reconoció además que Argentina hizo «considerables progresos» en el programa firmado en setiembre pasado y que su economía está recuperándose «rápidamente». En ese sentido, pronosticó que el PBI del país crecerá un 5,5 por ciento este año. Ya se conoce que la discusión más dura se viene antes de setiembre, porque para ese mes, según la carta magna, se debe elevar al Parlamento el Presupuesto de 2005, y el FMI quiere que se aprueba uno con superávit más elevado para que haya más dinero para los tenedores de bonos.

El vocero del FMI no quiso divulgar detalles de la carta de intención firmada. Sin embargo, aclaró que ésta detalla «un curso de acción específico» para la reestructuración de la deuda con los acreedores privados. Y sostuvo que «las autoridades (argentinas) están comprometidas a negociar» con los bonistas. El Fondo reclamaba a Argentina un acuerdo con el 80% de los acreedores de su deuda pública, pero el Gobierno rechazaba incluir cualquier porcentaje en la carta de intención. En ese sentido, el vocero dijo: «No creo que haya un número mágico. La clave es lograr un acuerdo pero no hay ningún umbral mágico». Quedó de hecho el tema, bajo un paraguas.

Hay un dato interesante: ningún acreedor, al menos hasta ayer, se había exhibido alegre con lo sucedido. Habrá que esperar. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje