Dirceu admite error pero no renuncia
«Cometí un error y puedo admitirlo. Ahora, no hice ningún acto ilícito. Yo no voy a salir del gobierno. Yo no tengo ninguna relación con ese caso. No participé, no apoyé, no tenía conocimiento», dijo Dirceu a la revista Veja.
«Evidentemente, voy a pagar un precio político por eso, pero forma parte de la vida política», agregó.
Dirceu aseguró que «el gobierno no roba ni deja robar» y negó las acusaciones de la oposición sobre las presuntas relaciones entre el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y capitalistas del juego clandestino.
«Es sólo analizar los municipios del PT, los gobiernos estaduales y el propio gobierno federal: hay un padrón de comportamiento ético, de transparencia y de control y fiscalización», afirmó.
De todos modos, Dirceu rechazó el pedido de la oposición para crear en el Congreso una comisión que investigue las denuncias contra su ex número dos Waldomiro Diniz.
Según Dirceu, esas denuncias ya están siendo investigadas por la Policía Federal.
El viernes, el gobierno de Lula da Silva ordenó a sus senadores boicotear la creación de una comisión para investigar un tema más general, el de las salas de juego del bingo, frente a la posibilidad de que la oposición introdujera en ella las denuncias contra Diniz.
Hoy, la senadora Heloísa Helena, que en diciembre fue expulsada del PT por sus críticas a la política económica, sostuvo que «nadie en su sano juicio puede creer que no haya ramificaciones en la sede del gobierno de las acciones que se le imputan a Diniz».
«Lo que tenemos es complicidad del poder político con la estructura de lavado de dinero sucio del narcotráfico», sostuvo la senadora.
Esa comisión investigadora sobre los bingos fue apoyada incluso por cuatro senadores del PT, entre ellos el ex ministro de Educación Cristovam Buarque.
El lunes, una encuesta del instituto Datafolha reveló que el 81 por ciento de los brasileños es favorable a la creación de una comisión parlamentaria para investigar las denuncias.
El PT se destacó como un decidido impulsor de este tipo de comisiones investigadores cuando era oposición.
En la entrevista con Veja, la primera que concedió desde que estalló el escándalo, Dirceu minimizó el resultado de la encuesta de Datafolha, que también registró que el 67 por ciento de los brasileños considera que debe alejarse del gobierno. El funcionario dijo que había ofrecido su renuncia a Lula da Silva porque «era mi deber hacerlo. El cargo que ocupo no es un empleo cualquiera, es un cargo de confianza, un cargo del Presidente de la República. Pero, él, evidentemente, no la aceptó».
Dirceu era el jefe directo de Diniz, ex subsecretario de Asuntos Parlamentarios, quien fue filmado en 2002 cuando negociaba comisiones ilegales y donaciones para la campaña electoral con un capitalista del juego.
Esas imágenes, grabadas con una cámara oculta, fueron difundidas por la revista Epoca el viernes 13 de febrero y derivaron en un escándalo del cual el gobierno de Lula da Silva aún no ha podido reponerse.
«Yo creí en él. Me equivoqué», sostuvo Dirceu, quien dijo que luego de la difusión de esas imágenes nunca volvió a conversar con su ex colaborador.
El cargo de Diniz era muy importante ya que era el enlace entre el gobierno y el Congreso.
Dirceu negó las acusaciones de la oposición de que Diniz incurrió en «tráfico de influencias» con capitalistas del juego durante su paso por el gobierno.
Dirceu, de 59 años, fue guerrillero en su juventud e incluso recibió instrucción militar en Cuba, donde estuvo exiliado durante la dictadura brasileña (1964-1985).
Ahora es un político pragmático. Fue presidente del oficialista PT durante ocho años, encabezó la victoriosa campaña electoral de 2002 y es considerado el «hombre fuerte» del gobierno de Lula da Silva.
El viernes, el PT se reunió en San Pablo para expresarle su respaldo y quejarse de lo que llamó «campaña sistemática, orquestada por sectores de la oposición y de la prensa, apuntando a deconstruir el capital ético y político del PT y debilitar al gobierno», según expresó en un comunicado. *
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