El escándalo de corrupción afecta al gobierno pero no al presidente brasileño

La popularidad de Lula no decae

De acuerdo con un trabajo del instituto Datafolha, el escándalo por corrupción no afectó la imagen del presidente Lula da Silva, pero sí la de su gobierno, que cayó del 42 por ciento que tenía en diciembre al 38 por ciento, la cifra más baja desde que comenzó esta gestión, hace 14 meses.

Luego del escándalo, el 42 por ciento, 3 puntos porcentuales más que en diciembre, de los brasileños sostiene que el gobierno de Lula da Silva es regular y el 17 por ciento, también 2 puntos porcentuales más, piensa que es malo.

Siempre de acuerdo al sondeo de Datafolha, la mayoría de los brasileños identificó a José Dirceu como el principal responsable del escándalo.

Así, el 67 por ciento de los entrevistados sostuvo que Dirceu debería alejarse del gobierno y el 51 por ciento consideró que Dirceu sabía de las irregularidades cometidas por su principal colaborador.

En cambio, el 60 por ciento consideró que Lula da Silva no sabía nada sobre los actos de Diniz y el 70 por ciento sostuvo que el presidente no está involucrado en esas irregularidades.

Diniz fue grabado con una cámara de video mientras negociaba comisiones ilegales y donaciones para la campaña electoral del 2002 con un capitalista del juego.

En aquel momento, Diniz era titular de Loterías de Río de Janeiro y Dirceu era el jefe de la campaña de Lula da Silva. Luego de la victoria electoral, Diniz pasó a desempeñarse como subsecretario de Asuntos Parlamentarios.

El gobierno logró disciplinar a sus senadores y de esa manera evitó la creación en la Cámara alta de una comisión para investigar, de manera indirecta, las denuncias por irregularidades que ya provocaron el despido del ex subsecretario de Asuntos Parlamentarios, Waldomiro Diniz.

Los siete senadores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) acordaron retirar sus firmas del pedido de creación de esa comisión investigadora, cuyo tema sería la situación de las salas de juego del bingo.

El gobierno sospechaba que la oposición intentaría focalizar las investigaciones de esa comisión especial en las irregularidades cometidas por Diniz en sus negociaciones con un capitalista del juego.

Por su lado, la oposición fracasó en su intento de complicar la situación de Dirceu.

El senador Almeida Lima, del opositor Partido Democrático Laborista, había anunciado en forma pomposa que presentaría esta tarde una serie de «pruebas irrefutables» contra Dirceu.

Pero a la hora de hablar en el recinto del Senado, Almeida Lima se limitó a presentar un informe de un comisario de la Policía Federal, sin pruebas concretas contra Dirceu ni contra el gobierno.

Los operadores del mercado financiero reaccionaron en forma positiva frente al paso en falso de la oposición y la Bolsa de San Pablo, que venía con una baja del dos por ciento, terminó cerrando casi en paridad.Lo mismo sucedió con el dólar: la falta de nuevas pruebas contra el gobierno hicieron que terminara casi en el mismo valor con el que había comenzado la jornada, 2,892 reales.

«Fue un papel ridículo, de novela. Sin hechos nuevos, el mercado se calmó», evaluó el economista Mario Battistel, de la consultora Novaíao.

También pareció favorecer al gobierno que Waldomiro Diniz, el eje del escándalo, se negara a declarar hoy ante la Policía Federal con el argumento de que sólo hablará durante el juicio en su contra, informó su abogado.

El escándalo estalló el viernes 13 de febrero, cuando la revista Epoca divulgó las imágenes de las negociaciones y de inmediato la oposición reclamó la renuncia de Dirceu y la creación en el Congreso de una comisión especial para investigar el caso.

La creación de una comisión investigadora es avalada por el 81 por ciento los brasileños, según el sondeo de Datafolha.

Pero el gobierno no quiere que ninguna comisión sea creada con el argumento de que ya ordenó una amplia investigación a la Policía Federal. *

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