El abstencionismo en las elecciones, promovido por los reformistas, fue elevado

Conservadores iraníes confirman favoritismo

No se anunció ningún índice de participación, clave en estos comicios, pero según los indicios disponibles sería muy inferior al 67,35% de 2000.

El recuento definitivo de las papeletas en las 148 circunscripciones otorgaban una amplia victoria a los conservadores y a los independientes, etiqueta que engloba a muchos conservadores que se esfuerzan por dar una imagen de personas pragmáticas y devotas del islam, tras un mandato reformista de cuatro años envenenado por los conflictos políticos.

En Teherán, los 20 candidatos en cabeza son neoconservadores, tras el escrutinio de 450.000 papeletas, según la agencia estudiantil Isna.

Los resultados definitivos en las 207 circunscripciones en las que se eligen 290 diputados se anunciarán probablemente el domingo.

Los primeros resultados provisionales coinciden con las previsiones que auguraban una revancha de los conservadores, derrotados en 2000, que centraron su campaña electoral en la liberalización social.

De hecho, desde que los órganos de control electoral conservadores rechazaron las principales candidaturas reformistas, se vislumbraba una victoria de la derecha.

Un dirigente del principal partido reformista, el Frente de Participación, reconoció la derrota: «Los conservadores tendrán mayoría en el parlamento; los reformistas tendrán un grupo minoritario de entre 60 y 100 miembros», declaró a la AFP Mostafa Tadjzadeh.

«Si las elecciones fuesen libres, los reformistas obtendrían 200 escaños en el parlamento», agregó.

Pero la gran incógnita sigue siendo la participación.

Según Tadjzadeh, «es inferior al 30% en Teherán y muy probablemente al 50% en el país».

Sobre este tema tan delicado, el ministerio del Interior se negó a revelar cuántos votantes estaban inscritos en las circunscripciones en las que se terminó el escrutinio.

Frente a la amenaza de una elevada abstención, provocada por la invalidación de las candidaturas reformistas y los llamados al boicot, pero también por el desencanto de los electores, los conservadores insistieron desde el viernes en la importancia de una participación «masiva» y aseguraron que los votos equivaldrían a «una bala disparada en el corazón de Bush» (George W.).

«Al participar imperturbable y fuertemente», el pueblo iraní reforzó «aún más el poder así como la autoridad y la seguridad nacionales», consideró el Consejo de los Guardianes, pilar conservador del régimen que rechazó 2.300 candidaturas.

A la espera de conocer la tasa de participación, el Consejo de los Guardianes entona un discurso menos conciliador que los neoconservadores.

Por ejemplo, expresó «su esperanza de que la séptima Majlis (Asamblea) dedique sus esfuerzos a defender la religión sagrada del islam, a resolver los problemas de la población, a alentar la espiritualidad y la moralidad en la vida pública, a combatir todas las formas de corrupción y de maldad y a promover el progreso».

Tras esta primera vuelta, en la que serán elegidos los candidatos que obtengan más del 25% de los votos, se celebrará una segunda en marzo. *

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