Brasil: el honor del PT está en juego por un escándalo de corrupción

Lula lanza ofensiva para salvar a Dirceu

Lula convocó por la mañana a sus colaboradores para discutir cómo lidiar con el escándalo que se desató cuando la revista Epoca divulgó el viernes un video que mostraba al ahora destituido subjefe de la Asesoría de Asuntos Parlamentarios, Waldoniro Diniz, pidiendo coimas para campañas electorales a un jefe del juego clandestino de Rio de Janeiro, en agosto de 2002.

Tras el cónclave, ministros y líderes del PT y de formaciones aliadas salieron a defender la reputación del ministro de la Casa Civil, Dirceu, quien a su vez disculpó al gobierno diciendo que Diniz era acusado por hechos que antecedían la llegada de Lula al poder, en enero de 2003.

«No se señaló ninguna irregularidad en el actual gobierno», subrayó Dirceu, tras llevar ante el Congreso un mensaje enviado por Lula con motivo de la inauguración de la sesión legislativa anual.

Dirceu apuntó que Lula «actuó de inmediato» al destituir a Diniz, cuya Asesoría pasó el mes pasado de la autoridad de la Casa Civil a la del nuevo Ministerio de Articulación Política, confiado a Aldo Rebelo.

Añadió que «cualquier otra iniciativa será de la incumbencia de las autoridades del Ministerio Público, de la Policía Judicial y del Parlamento».

El gobierno espera con esos argumentos evitar la formación de una Comisión de Investigación Parlamentaria (CPI) que iniciaría desgastantes debates en momentos en que el PT pretende concentrar sus energías en las elecciones municipales de octubre, primera consulta nacional desde la llegada de Lula al poder.

La cuestión de la CPI, planteada por el senador Antero Paes de Barros, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), divide a todos los partidos, e incluso al PT, algunos de cuyos legisladores creen que sería la mejor opción para blanquear al gobierno.

Pero el presidente nacional del PT, José Genoino, descarta esa solución y asegura que la bancada petista, que se reunirá a últimas horas de la tarde del lunes, acabará por entrar en razones y no se prestará a una maniobra que considera sospechosa.

«Tenemos el convencimiento, la explicación sobre los objetivos de esa propuesta que fue planteada por un senador del PSDB», dijo Genoino a la prensa.

Dirceu, cuya renuncia es reclamada por una parte de la oposición, recibió un claro respaldo de los presidentes de ambas cámaras.

El titular del Senado y ex jefe de Estado (1985-1990), José Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro-derecha, aliado del PT), afirmó que el ministro de la Casa Civil tuvo «una vida comprometida con la democracia y marcada por la devoción a la cosa pública».

Y el presidente de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, del PT, subrayó que Dirceu es «un hombre público honrado, digno portador del mensaje del presidente de la República».

Dirceu, un abogado y ex guerrillero de 57 años (cumplirá 58 el 16 de marzo), tiene en el gobierno de Lula funciones de virtual primer ministro, responsable de la supervisión y evaluación de todos los programas estratégicos del gobierno. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje