La popularidad del presidente George W. Bush se encuentra en caída libre

Kerry sigue subiendo en las encuestas

Los últimos sondeos demuestran que Bush tiene serios problemas para mantenerse a flote, mientras que nada parece detener, al menos en esta etapa de la campaña, los progresos del senador por Massachussets.

Según una encuesta del Washington Post y la cadena ABC News, 52% de los norteamericanos interrogados votaría a Kerry, mientras que 43% lo haría por Bush.

Incluso la honestidad de Bush está cuestionada, ya que sólo 52% considera que es «digno de confianza», lo que representa una caída de siete puntos en relación a una encuesta similar realizada en octubre y de 19 puntos respecto a mediados de 2002.

La cuestión de las armas de destrucción masiva (ADM), motivo invocado por Bush para intervenir militarmente en Irak, está, sin dudas, detrás de esta caída de la popularidad.

A las inencontrables ADM se agrega el caso no menos delicado del servicio militar del presidente, acusado por los demócratas de haber eludido sus obligaciones entre 1972 y 1973, evitando así tener que alistarse para ir a la guerra en Vietnam.

Para un presidente que se presenta a sí mismo como el «comandante en jefe de un país en guerra», contra Irak y contra el terrorismo, esta «mancha» en su biografía puso a la Casa Blanca a la defensiva.

El contraste entre un Bush «bien relacionado», según la terminología de los demócratas, y las numerosas medallas ganadas en combate por John Kerry es sorprendente.

La presidencia estadounidense denunció esta semana una «política sucia» y resucitó documentos oficiales -facturas de sueldos incluidas-, que supuestamente demuestran la buena conducta de Bush durante ese período.

Pero a pesar de los esfuerzos de su portavoz, Scott McClellan, quien mostró en público hojas imposibles de leer, la curiosidad de los periodistas sigue siendo enorme.

La duda también asalta a los conservadores. Bill O’Reilly, un periodista estrella de Fox News particularmente crítico de los demócratas, se dijo «mucho más escéptico hoy respecto a la administración Bush» que antes de que se desencadenara la guerra en Irak.

Bob Novack, otro conservador, estimó el jueves en The Washington Post que el presidente está «políticamente contra las cuerdas» y dijo que temía una derrota de Bush el 2 de noviembre.

Para complicar aun más las cosas, la Casa Blanca también tuvo que publicar documentos sobre algunos delitos menores cometidos por el presidente durante su juventud, con la intención de detener los crecientes rumores sobre la juventud de Bush.

Todo ello mientras Kerry no deja de acumular victorias en su carrera por la nominación demócrata.

Esta semana ganó las primarias de Virginia y Tennessee, dos estados del sur, un doblete que confirmó su estatura nacional.

El general retirado Wesley Clark, que esta semana anunció que se retiraba de la carrera tras sus derrotas en el sur, dijo el viernes que apoyaba a Kerry, «para retomar la Casa Blanca» el 2 de noviembre.

Una pequeña sombra en el horizonte: un sitio de Internet -el Drudge Report- acaba de informar de un vínculo que Kerry habría mantenido durante dos años con una mujer a partir de 2001. Kerry dijo que estaba «al corriente», agregando que no tenía «nada para decir» y que no estaba «preocupado por ello».

Un síntoma de que la campaña podría complicarse para el senador. *

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