Pese a la aureola de gloria que rodea al Hezbolá, hay dudas sobre su futuro

Rodeado por una aureola de gloria, el jefe del Hezbolá chiíta libanés, Hasán Nasralá, adoptó un tono belicoso frente al Estado hebreo, su gran enemigo, tras el intercambio de prisioneros, pero la prensa y los analistas libaneses consideraban este viernes que la formación integrista se encontraba en una encrucijada decisiva para su futuro.

Apenas terminó el intercambio de prisioneros entre Israel y el Hezbolá el jueves por la noche, el jeque Nasralá amenazó con capturar a otros soldados israelíes «vivos».

«¿Se preguntan cual es el futuro del Hezbolá? Este es el futuro», dijo señalando con el dedo a los miembros del comando que capturó en octubre de 2000 a tres soldados y un civil israelíes para utilizarlos como moneda de cambio con Israel.

Los restos de los tres militares israelíes fueron entregados el jueves a Israel en el marco de ese intercambio.

«La próxima vez, se lo prometo, serán capturados vivos», advirtió el jefe del Hezbolá, refiriéndose a la segunda fase de las negociaciones con Israel, en las que intermedió Alemania.

Si el Hezbolá no consigue mediante las negociaciones que se libere al principal preso libanés, Samir Kantar, y que se resuelva el caso de cuatro diplomáticos iraníes secuestrados en 1982 en el Líbano, la formación integrista recurrirá de nuevo a las armas, explicó.

Según el acuerdo alcanzado con Israel, el Hezbolá se comprometió a «encontrar información sobre Ron Arad», el aviador israelí desaparecido en el Líbano en 1986, en cuyo caso Samir Kantar «podría ser liberado en los dos o tres meses» siguientes, explicó el mediador alemán.

El primer ministro israelí Ariel Sharon rechazó las declaraciones del Hezbolá y amenazó con represalias sin precedentes si ese movimiento vuelve a secuestrar israelíes.

Eso no impidió que Ahmad Yasín, el jefe espiritual del movimiento radical palestino Hamas, responsable de la mayoría de los atentados suicida antiisraelíes, pareciera inspirado por las declaraciones de su alter ego libanés.

Ayer viernes, advirtió que el brazo armado de su movimiento «planeaba» secuestrar soldados israelíes para conseguir la liberación de otros presos palestinos.

La «gloria» del Hezbolá llegó hasta Irak, donde varios dignatarios musulmanes le felicitaron por sus éxitos frente a Israel.

Pero a pesar de ese éxito regional, persisten los interrogantes en cuanto a su futuro.

«Hay un peligro: el de hacer pagar al Hezbolá el precio de su victoria», considera Joseph Samaha, editorialista del diario de gran tirada As Safir. «Algunos afirman que lo que pueda hacer en el futuro siempre estará por debajo de lo que ha hecho hoy y que la conclusión del caso de Ron Arad, de los diplomáticos iraníes y la liberación de Kantar serán su canto del cisne como movimiento armado», agregó.

«Además, el Hezbolá no está solo a la hora de decidir en el pulso que mantiene con Israel», estima Joseph Bahut, profesor de ciencias políticas de la universidad Saint-Joseph. «Irán y Siria, al facilitar el intercambio, utilizaron al Hezbolá para causar buena impresión cuando están en el punto de mira de Estados Unidos», explica. *

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