Apoyos para el presidente Kirchner

La mayoría de los argentinos se opone a que se sancione a Cuba

Si se mira bien, una mayoría importante prefiere que en Ginebra no sólo no se condene a La Habana por el camino de la abstención, sino que se vote directamente en contra de la moción que Washington impulsa y que todavía no tiene redacción final.

El jefe del Gabinete Alberto Fernández está maravillado, según el matutino, porque una amplia mayoría de la sociedad argentina estaría en favor de la decisión de Kirchner. «Esto hace diez años era impensable», dijo en su despacho, en una reunión privada, luego de observar una encuesta reciente. «Hay una marcada oposición a las reglas de la globalización», señaló en voz baja el jefe de Gabinete, luego de hablar con Zuleta Puceiro. Lo cierto es que el repudio a la posición norteamericana se ve incrementado después de días de chisporroteos cuando Washington, por varios canales hizo saber su disgusto por el contenido de las relaciones argentino-cubanas y por el sesgo «izquierdista», al decir de Roger Noriega, mandamás en lo que respecta al manejo, dentro del Departamento de Estado, de las relaciones en el hemisferio.

 

Embajador constata apoyo popular a Castro

Ahora trascendió que EEUU no quiere que Argentina condone a Cuba su deuda adquirida en 1974, cuando Juan Perón decidió romper el bloque a la Isla, otorgándole 200 millones de dólares por seis años para renovar la flota automotriz. Lo jugoso del caso, es que la mayoría de los vehículos fueron vendidos, después de tironeos que cortó Perón, por companías norteamericanas radicadas aquí.

Cuando el canciller Rafael Bielsa anduvo por La Habana en octubre, en ocasión de instalar al embajador Raúl Abraham Taleb con lo que dio un punto final a la tensa relación, escuchó de los cubanos dos ideas: una, que visto que Argentina pide una quita del 75% a sus acreedores, ellos podrían solicitar lo mismo. Y dos, recordaron que el crédito otorgado por Perón con la motorización que del crédito hizo entonces el ministro de economía, José Ber Gelbard, y el embajador cubano Emilio Aragonés Navarro, fue sobre todo un «gesto político» y, entonces, su conclusión debería ser del mismo tenor ahora, es decir, condonar la deuda. En estas semanas de tensas negociaciones por la deuda externa, el gobierno de Néstor Kirchner ha colocado bajo un «paraguas» este asunto, al igual que su viaje a La Habana que, dijo, se concretará sin fecha precisa.

Hay un tema sujeto a una negociación muy cerrada entre el Palacio San Martín y La Habana. Una médica cubana, Hilda Molina, no consigue su pasaporte para venir a la Argentina donde está radicado su hijo, médico además, casado con una profesional argentina y nietos. Las razones cubanas: Molina es poseedora de secretos importantes y es crítica de Castro, a pesar de que ha sido incluso integrante de la Asamblea Popular.

Una solución que se manejaría sería que la familia de Molina viajara a La Habana con todas las garantías y los gastos pagos.

Un su suplemento «Enfoques» el diario «La Nación» se centró en analizar las relaciones cubano-argentinas y su mirada sobre cómo se vive actualmente en la Isla.

Según el embajador Taleb, «en Cuba no se violan los derechos humanos, o por lo menos ni más ni menos que en otros países del mundo. ¿Puede ser que esté limitada la libertad de prensa? Es cierto, puede ser que la vigencia del partido único haga que no sea un sistema al que se pueda llamar democrático. Es posible. Pero es una decisión que respalda un gran sector de la población que está contenta con la Revolución del 59 y que reclama no otro sistema sino un mejor estándar de vida». *

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