Los adivinos consideran que habrá recompensas para quienes acepten asumir riesgos

China entra en el "año del mono", signo de inteligencia e indisciplina

«Los nativos del año del mono son considerados como muy inteligentes», indica Wei Xueping, anciana de 72 años que acude al zoo de Pekín para dar de comer a los monos. «Yo nací un año del mono», agrega.

Los monos ocupan un lugar importante en la tradición china. Y su más célebre representación popular es el Rey Mono, personaje legendario creado en el siglo XVI por la novela «Viaje a Occidente» de Wu Cheng’en.

Se trata de la historia de un monje y su mono que parten en busca de textos sagrados. El personaje del mono Sun Wukong tiene poderes mágicos, pero es también un productor de desórdenes.

Sun Wukong fue elegido como mascota de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, en desmedro de la rata, que presidirá ese año el calendario lunar.

«Los chinos quieren a los monos», que «son animales astutos, inteligentes y graciosos», dice Meng Lihui, un habitante de Pekín.

El propio Mao Tse-tung recurrió a la imagen del mono en 1966, al emprender la Revolución Cultural, cuando pidió a la juventud que se rebelara contra los cuadros del Partido Comunista. «Todas las regiones deben producir su Sun Wukong a fin de sembrar el desorden en el Palacio celeste», dijo Mao aludiendo a la novela de Wu Cheng’en.

Explotada por la propaganda oficial durante los diez años de Revolución Cultural, la popularidad del Rey Mono no disminuyó en las épocas posteriores.

En muchos lugares de China pueden verse carteles en los que se advierte la presencia en zonas turísticas de estos animales, y no es raro que roben comida o incluso las cámaras fotográficas de los turistas.

En la farmacopea tracicional china se utilizan huesos de mono, y los rumores dicen que en algunos restaurantes se consume el cerebro del animal.

Los adivinos tradicionales consideran que el mono es sinónimo de oportunidad y de recompensa para quienes aceptan asumir riesgos. El último año del mono, en 1992, Deng Xiaoping autorizó las zonas económicas especiales, optando por la apertura de China y por las reformas económicas.

En 1968, otro año del mono, importantes manifestaciones estudiantiles tuvieron lugar en todo el mundo. Por su parte, en China, Mao organizó la toma de control del país por parte del ejército, mientras que los tanques rusos entraban en Checoslovaquia poniendo fin brutalmente a la «Primavera de Praga».

«La situación política es siempre inestable durante el año del mono», resume Wu Zhenlai, adivino de la ciudad de Xiamen (sudeste). *

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