"No se puede dejar que la política económica la hagan los tecnócratas de los bancos centrales"

FSM: las privatizaciones, el FMI y el Banco Mundial en el banquillo

Las instituciones financieras «no sólo han fracasado en garantizar el crecimiento» sino que también han hecho retroceder el sistema de protección social, denunció el Premio Nobel de Economía 2001.

Por eso, «no se puede dejar que la política económica la hagan los tecnócratas de los bancos centrales o de las instituciones financieras internacionales», afirmó Stiglitz, quien fuera el jefe economista del Banco Mundial, antes de convertirse en su más acerbo crítico, así como del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En una conferencia titulada «Mundialización, seguridad económica y social», en la que participaron también representantes latinoamericanos, Stiglitz afirmó que «la economía debe estar en el centro de la democracia», ya que si no, representa un riesgo para la seguridad. Ante un millar de activistas congregados en Bombay para el Cuarto Foro Social Mundial, que se inauguró el pasado viernes, Stiglitz explicó que la globalización de la economía no ha resultado en la creación de más empleos o de una mayor seguridad de trabajo, como se pudo esperar.

«La esencia de la globalización económica es que generara una mayor seguridad del empleo. Si hubiera ese compromiso, los países en desarrollo habrían abierto sus mercados, al vincular explícitamente el acceso a los mercados con la creación de empleos», afirmó. Y «esa hubiera sido una buena base para la globalización», concluyó el Premio Nobel, que ha denunciado en múltiples ocasiones el papel desempeñado por el FMI en la crisis de Argentina. Según él, esa institución financiera contribuyó a desencadenar y profundizar la más grave crisis en la historia argentina.

Un delegado sindicalista mexicano, Benedicto Martínez, que participó en la conferencia junto con Stiglitz, se hizo eco de las palabras del Premio Nobel, afirmando que el Tratado de Libre Comercio (TLC), suscrito entre México, Canadá y Estados Unidos, había provocado un aumento del desempleo en su país.

«En 1994 nos prometieron nuevos empleos, y un mayor crecimiento económico. Pero nada de eso sucedió», dijo. Por el contrario, miles de pequeñas y medianas empresas cerraron sus puertas en 1994 y 1995, afirmó.

El delegado mexicano se quejó también que el modelo económico neoliberal no sólo ha generado un aumento del desempleo, sino también ha dado rienda suelta a las privatizaciones.

Las «jubilaciones de los trabajadores, y los servicios básicos como el agua, han sido privatizados», con la «complicidad total de los gobiernos», que además «declaran ilegales las huelgas», denunció, destacando la «gran importancia» de este Foro para definir una «estrategia conjunta» de lucha.

Por su parte, Laura Tavares, una profesora de la Universidad de Río de Janeiro, especializada en el tema de la seguridad social, denunció que, en el modelo económico actual, las decisiones sobre los grandes temas de la agenda nacional escapan a los pueblos.

«Las grandes decisiones las toman los poderosos», por lo que «no hay una verdadera política social», estimó. Explicó que «el Banco Mundial recomienda mantener la mínima seguridad social básica para los pobres, y privatizar el resto. Esto provoca una división entre los que pueden pagar y los que no pueden», afirmó.

En este contexto, la construcción de «otro mundo es posible… Pero será difícil», dijo Tavares, retomando la consigna que lanzó hace tres años, en Porto Alegre (sur de Brasil) el primer FSM, que reunió a unas 20.000 personas.

El año siguiente fueron 50.000, y en 2003, siempre en Porto Alegre, unas 75.000 personas participaron en el FSM.

En el Cuarto FSM, los participantes rondaban el domingo unas 150.000 personas, en su mayoría indias, indicaron fuentes de los organizadores. *

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