El jefe de los espías desata tormenta política
Estaba escrito. Las declaraciones que hizo el jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), Fernando de Santibáñez, a «La Nación», causan una tormenta política dentro de la Alianza y entre los funcionarios más cercanos a Fernando de la Rúa, al punto que el propio Presidente le ordenó que cierre su boca.
¿Qué dijo el mandamás de los espías? Anticipó que el ajuste de la semana pasada, que precipita para el viernes una huelga general, no será el último, lo que obligo al ministro de Economía, José Luis Machinea, a enmendarle la plana desde Nueva York, donde fue a medir la temperatura de los mercados ante las severas medidas de ajuste.
Pero no sólo hizo de pitoniso. Asumiendo facultades de un primer ministro protestó por algunos retoques a la poda de gastos, como el de no consumar el cierre de la agencia de noticias Telam, o no clausurar la imprenta del Parlamento y, aunque no lo dijo, sangró por la herida –comentan entre quienes no lo aman– porque el vicepresidente, Carlos «Chacho» Alvarez, ha logrado que sea raleado del gobierno el titular de la DGI, Carlos Silvani, protegido por Santibáñez y por el FMI.
Los analistas estiman que esa «pequeña derrota» de la voz superortodoxa del gobierno de la Alianza lo sacó de quicio y a su escasa experiencia política –ha sido banquero exitoso y está donde está sólo porque es amigo del Presidente– Santibáñez agrega una alta dosis de soberbia.
Críticas severas
Desde el domingo llueven las críticas contra el jefe de los espías, al principio silenciosas (en la Unión Cívica Radical), más tarde estentóreas, especialmente por parte de diputados del Frepaso, lo que determinó que se difundiera un comunicado de la Secretaría de Cultura y Comunicación, en el que se afirma que «el Presidente desconoce lo que allí se menciona (en el reportaje) y son temas ajenos a la competencia del jefe de la SIDE».
Ayer el jefe del gabinete, Rodolfo Terragno, con mucha satisfacción informó después de la reunión del gabinete de los martes que Santibáñez actuó fuera de lugar.
El jefe de los espías tienen fuertes encontronazos con el ex periodista.
La Nación informó que algunos de los hombres de confianza del jefe del Estado comentaron que el titular de la SIDE «se fue de boca» y que sus dichos, además de «descabellados», resultaron «extemporáneos». «Es como cuando (Ricardo) López Murphy (economista y actual ministro de Defensa) dijo que había que hacer un ajuste cuando estábamos en medio de la campaña electoral. Ahora que ya se anunció el ajuste, es desubicado hablar de esa forma», señaló un hombre de la Casa Rosada.
Entre los comentarios «descabellados» figuraría el que Santibáñez hizo sobre las provincias más pobres.
Al respecto, afirmó: «Sobra gente» y fuentes competentes cuentan que tiene un plan para unificar provincias para reducir los costos de sus instituciones políticas y que es partidario de una drástica reforma del sistema previsional para reducir las jubilaciones.
Han sido palabras más que inoportunas, un verdadero presente griego para De la Rúa que viene golpeado por su hijo (Antonio), cuyo romance con la cantante colombiana Shakira lo desveló durante varios días, el ajuste y la caída de su imagen en las encuestas.
Embestida del Frepaso
Pero desde el Frepaso consideran que a la ocasión la pintan calva y sus diputados cargaron las baterías contra el jefe de la SIDE y han pedido su relevo.
El jefe de esta ala de la Alianza, «Chacho» Alvarez, estuvo oficialmente enfermo desde el lunes, pero basta leer las declaraciones críticas de algunos de sus diputados-consejeros, demoledoras, para entender dónde apuntan también sus cañones.
El ex banquero ha sido hasta ahora un transitor pegado a la oreja del Presidente. ¿Perderá influencia?: es aún un enigma. Lo importante es que el discurso de Santibáñez se compadece con las presiones de sectores que buscan desplazar al Frepaso del gobierno, avanzar en la formación de una nueva coalición con sectores del peronismo y con el ex ministro de Economía Domingo Cavallo.
Si se aplicaran nuevos ajustes económicos, no sólo se debilitaría la credibilidad, aún alta, pese a todo, de De la Rúa, sino que surgiría como inevitable la «dolarización», un camino que ayer volvió a proponer en un artículo en «La Nación» el ex presidente Carlos Menem, como una de las bases para asegurar «la gobernabilidad».
Especulaciones o no, lo real es que el exabrupto de Santibáñez dio pie a que el líder de una de las ramas de la dividida CGT, el camionero Hugo Moyano, se sintiera reforzado en sus sospechas de que los ajustes económicos seguirán y que por eso, dijo, la huelga nacional del viernes tiene más motivos que nunca para hacerse.
De la Rúa ha pedido que no se haga el paro, que el país no se merece esta medida. Veremos.
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