"No hubo ningún signo de disminución de la enemistad"

Jamenei acusa a EEUU de hostilidad

«No hubo ningún signo de disminución de la enemistad de los dirigentes norteamericanos contra el sistema y la nación iraníes -dijo el ayatolá, según la agencia IRNA- porque amenazan imprudentemente al pueblo y al sistema islámico, mientras por otra parte mandan ayuda a las regiones castigadas por el terremoto».

Este fue el primer comentario del guía supremo iraní, figura «faro» de los conservadores del país y del gobierno, luego de las señales que inmediatamente después del sismo hicieron pensar en un posible acercamiento entre los dos países, que no tienen relaciones diplomáticas desde 1980.

Teherán aceptó la ayuda ofrecida por Estados Unidos que, a su vez, había propuesto enviar a la república islámica una «delegación humanitaria» encabezada por la senadora Elizabeth Dole, de la que también formaba parte un miembro de la familia del presidente George W. Bush.

El gobierno iraní rechazó esta posibilidad, diciendo que este «no es un momento oportuno» para iniciativas de este tipo.

Algunos exponentes reformistas, entre los que se encuentra el diputado Mohsen Armin, no vacilaron en afirmar que habría sido útil recibir a los enviados norteamericanos, con la expectativa de un posible deshielo.

Ayer el ministro de Exteriores, Kamal Kharrazi, citado por la televisión del Estado, dijo que «si hay un cambio en el comportamiento de Estados Unidos», podrá haber modificaciones.

«Podemos tener un diálogo con todos los países, basado en el recíproco respeto», agregó el jefe de la diplomacia de Teherán, quien sin embargo advirtió que «Irán es un país que no puede escuchar el lenguaje de la fuerza».

Este último comentario fue mencionado también en las declaraciones de Jamenei, quien dijo que «la nación iraní no aceptará ninguna prepotencia», pero recibirá bien «a los que se comportan con ella de manera pacífica y amistosa».

El guía supremo agregó que Washington debe dejar «de conspirar y de ejercer diversas formas de presión contra el sistema islámico», así como de «oponerse a los intereses del pueblo iraní», «apoyar al régimen usurpador y criminal de Israel», «cometer injusticias contra las naciones iraquí y afgana» y «bloquear los bienes financieros iraníes». Miles de millones de dólares iraníes están congelados en bancos estadounidenses, como consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el país, al que Bush integró a lo que llamó «eje del mal», conformado también por Corea del Norte y el Irak de Saddam Hussein. *

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