Los nacionalistas cada vez más lejos del PP y del PSOE

España contra la ETA

El edil Jesús María Pedrosa, asesinado ayer en Durango (Vizcaya, País Vasco) pertenecía al Partido Popular (PP), dirigido por José María Aznar.

El Partido Popular y el partido socialista pidieron ayer a los nacionalistas vascos que rompan cualquier relación con Euskal Herritarrok (EH), brazo político de ETA.

El vocero del gobierno, Pío Cabanillas, exigió al Partido Nacionalista Vasco (PNV) una «ruptura completa y radical con el entorno de los violentos».

El PNV y Eusko Alkartasuna (EA, también nacionalista) replicaron que no tienen ninguna conexión con el mundo de EH.

Sin embargo, precisamente el ayuntamiento de Durango esta gobernado por el PNV, gracias a un pacto político con EH.

Por el momento no habrá ruptura.

La alcaldesa de esta localidad de 23.000 habitantes, Pilar Ardanza, declaró ayer: «Por respeto a la memoria de Pedrosa, preferimos dejar pasar los tres días de luto y después habrá tiempo para hablar de este tema».

Por su parte el EH no condenó, como acostumbra, el atentado.

Durango es uno de los 40 municipios vascos en los que EH pactó con PNV y EA, tras las últimas elecciones municipales.

En tanto, los nacionalistas del PNV y EA se comprometieron ayer a revisar sus acuerdos con EH en los ayuntamientos vascos.

El PNV gobierna en minoría en el País Vasco junto con EA después de que, como recordó ayer el vocero del gobierno vasco, Josu Jon Imaz, el PNV «rompió sus acuerdos con EH en el instante en que ETA rompió la tregua».

«No nos equivoquemos sobre a quién debemos dirigir las iras, porque el único culpable de esta situación es ETA», subrayó Imaz.

El ministro del interior, Jaime Mayor Oreja, dijo que «no se trata de animadversión hacia el terrorismo, pero no es posible que un partido en el gobierno este pactando con un grupo que apoya el terrorismo».

La quinta muerte a manos de ETA, desde que en diciembre pasado quebró la tregua de 14 meses, provocó una vez más la movilización de miles de personas en todo el país contra la organización armada.

Al mediodía se celebraron concentraciones silenciosas de repulsa ante las principales instituciones vascas y los ayuntamientos del resto del país.

En Durango la concentración estuvo encabezada por la viuda de Pedrosa y sus hijas.

El príncipe Felipe se sumó a las condenas del atentado y sostuvo que Pedrosa fue «vilmente asesinado por los enemigos del pueblo vasco».

El miembro de la familia real rindió un homenaje en la persona del edil «a quienes con riesgo cierto de su vida, están día a día defendiendo la libertad y la convivencia en el País Vasco».

Aznar participó en una manifestación en Durango, luego de asistir a los funerales de Pedrosa.

En Madrid cientos de miles de personas se manifestaron bajo el lema «Por la paz y la libertad. ETA no, basta ya».

Mayor Oreja dijo que el etarra que asesinó a Pedrosa «puede pertenecer a una estructura de legales (no fichados), de miembros que no forman parte de un comando deliberado».

«Son personas –precisó– que aparecen a lo largo de la semana con normalidad y actúan en domingo» (el mismo día de la semana en que ETA perpetró el anterior atentado, el 7 de mayo).

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