Brotes xenófobos como parte de la crisis

En tiempos de crisis, surgen voces xenófobas, pero a diferencia de los últimos años, ya no son monopolio de corrientes ultranacionalista o filonazis que levantaban la consigna «fuera los inmigrantes».

Ahora esas opiniones son defendidas «al por mayor», básicamente a través de la radio de mayor audiencia en el país, del político neoliberal menemista, Daniel Haddad, que avanza hacia el dominio de multimedias.

Haddad logró que su amigo el ex presidente Carlos Menem le facilitara la adjudicación de frecuencias radiales cuando nadie la conseguía y por monedas. Ha hecho una gran diferencia vendiendo el medio, «Radio 10″, a un grupo norteamericano. Pero el periodista sigue dirigiéndola y dándola impronta ideológica señala.

La prédica esta dirigida especialmente contra los bolivianos que es una de las comunidades extranjeras más relevantes de la Argentina. Sugestivamente en Escobar, zona de quintas donde viven y trabajan bolivianos, hubo robos violentos, y torturas con picana eléctrica contra los damnificados, operativos de gente organizada y, tal vez, protegida.

El semanario «El primero de la semana» publicó un trabajo xenófobo titulado «La invasión silenciosa» donde se acusa a los hijos del Altiplano como parte de un plan «colonizador» exttanjero. Ahora sufre una demanda por violar la legislación antidiscriminación.

Un estudio de la empresa de análisis Nueva Mayoría sostienen que el 68% de la inmigración boliviana reside desde hace más de cuatro años y piensa quedarse. Como tienen problemas para documentarse, la Iglesia le solicitó hace pocos días al presidente Fernando de la Rúa una amnistía que podría comprender a más de 35.000 inmigrantes, ‘no todos del altiplano, pero en gran medida. La petición está vinculada a la prédica eclesial por los marginados.

La encuesta destaca que seis de cada diez bolivianos residentes en la Argentina, mayores, tienen hijos en escuelas argentinas. Han llegado al país buscando trabajo y envían dinero a sus familias. En cuanto a la inserción laboral, sólo el 25% está trabajando con contrato de trabajo, mientras que dicho porcentaje alcanza al 57% entre la población argentina.

Es así como tres de cada cuatro bolivianos que están en el país trabajan en negro, con asignaciones menores que los argentinos lo que explica por qué el 80% se atiende en el hospital público.

En conclusión: el análisis sobre los residentes bolivianos en la Argentina muestra que se trata de una colectividad con arraigo en este país, que pone en evidencia también que el trabajo y las necesidades económicas han sido la principal causa de la migración. Surge que mayoritariamente están trabajando en negro y cobrando salarios por debajo del promedio de los argentinos. Se destaca que son antes víctimas que protagonistas de la delincuencia, y que la mayoría ya ha legalizado su situación en el país.

La petición de la Iglesia no solamente constituye un respaldo para los inmigrantes; sale al cruce de las posiciones abiertamente xenófobas o, aquellas más sutiles que quieren enmascarar la crisis bajo la consiga «primero, trabajo para los nuestros».

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