Argentina: fiestas con signos contradictorios
Por el otro, los grandes shoppings o supermercados exhibieron un notable incremento del consumo, donde jugó en gran parte una serie de medidas gubernamentales tendiente a alentarlo (como abonar en diciembre a jubilados y estatales todos los compromisos del mes que en otros años se dividían con enero) y porque la economía crece a casi un 8% en proyección para todo el 2003.
También los subsidios a los desempleados fue enriquecido por un módico aguinaldo y un programa de pagos que incrementó estos días sus ingresos. Una cámara comercial informó ayer que hubo un incremento del 22% en las ventas respecto a un año atrás.
Estos datos acaso ilustren los desencuentros actuales entre piqueteros y las capas medias, que hace dos años podían corear «piquete y cacerolas, la lucha es una sola».
Las paradojas de esta Argentina dual o más fragmentada aún queda patentizada con la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (Indec), que marcan que en la Argentina hay más gente desocupada y con problemas de empleo que lo que indicaban las mediciones anteriores, pese a la creación de nuevos puestos de trabajo.
Las cifras oficiales, que corresponden al tercer trimestre de 2003 (julio, agosto y setiembre) indican que la desocupación se ubica en el 16,3%, lo que equivale a 2,6 millones de personas. Esto incluye a los beneficiarios de los planes Jefes y Jefas de Familia como ocupados, lo que es un abuso estadístico.
Son 50 dólares mensuales contra prestaciones, unos 2,2 millones de beneficiados. El 10% de ese monto es controlado por los desocupados organizados, los piqueteros. El resto, por las comunas, en su mayoría peronistas, algunas ONG, organizaciones religiosas, etc.
Pero sin esos planes, la desocupación sube al 21,4% o 3,4 millones de desocupados, que luce como el número más cercano a la realidad.
Pero, además, la subocupación -que comprende a las personas que trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestas a trabajar más- es del 16,6%. Así, entre desocupados y subocupados suman el 32,9%.
Más empleo no es menos pobreza
Hay una discusión entre el Ministerio de Economía y el Indec sobre la metodología, ya que para el primero, que hace una semana difundió su propia pesquisa, el desempleo llegaba al 14,3%.
De las regiones más pobladas, Rosario, con el 19,4%, es la ciudad con la mayor desocupación, seguida del conurbano bonaerense, con el 19,3%. En la ciudad de Buenos Aires es del 13%. El menor desempleo corresponde a la Región Patagónica, con el 8,6%.
De la nueva encuesta también surge que el desempleo récord se registró en el segundo trimestre de 2002, cuando trepó al 24,1%.
También entonces la subocupación fue récord, con el 21,5%. Esto significa que en el peor momento de la crisis el 45,6% de la población activa tenía problemas de empleo.
Las cifras oficiales sostienen que en los primeros 9 meses de este año, el desempleo se redujo en 655.000 personas.
Para los especialistas, la mayor parte de la mayor ocupación obedece a empleos informales. El sociólogo Artemio López sostuvo «que hay una importante generación de puestos de trabajo, de los cuales el 60% es empleo informal, lo que redunda en ingresos muy reducidos, un 45% más bajos a los de los puestos estables. Por eso, este descenso de la desocupación no se va a traducir en descensos similares en los niveles de pobreza porque los salarios informales están por debajo del costo de la canasta de pobreza».
La economista Mercedes Marcó del Pont planteó que «la nueva encuesta está mostrando más claramente la crisis del mercado de trabajo. Y más allá de reconocer la tendencia a la reducción de la tasa de desocupación, el alto nivel de desempleo marca que este tema sigue siendo el principal problema de la Argentina».
Y para el especialista Ernesto Kritz, «prácticamente casi todo el aumento de la ocupación son empleos de altísima precariedad. Son básicamente changas y personas que ayudan en emprendimientos familiares, sin cobrar sueldo. Por el lado del desempleo, el aumento del nivel de desocupación respecto de la medición se debe a que se extendió el período de referencia de búsqueda de empleo de una semana a 30 días».
Su conclusión: «Tenemos un enorme problema ocupacional, pero lo positivo es que en el último tiempo hay un claro cambio de signo». Se verá. Porque esta mayor ocupación no constituye una baja de la pobreza. *
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