Demostración piquetera sin apoyo de otros sectores
Los actos se desplegaron por la histórica Plaza de Mayo y sus aledaños, lugares estos donde fueron asesinados varios manifestantes de los 35 que murieron por las balas policiales de esos días en varios puntos del país.
De las tribunas donde pulularon oradores se escucharon discursos para «que se vaya Kirchner» pero también de respaldo con una amplia gama de matices.
En rigor, el primer mitin fue el viernes por la noche en un estadio de fútbol impulsado por la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), la corriente piquetera hasta hace poco considerada más numerosa con arraigo en zonas humildes de muchas provincias y que se diferencia del resto, tanto por impulsar proyectos cooperativos para «recuperar la cultura del trabajo», como ir dejando de lado los cortes de ruta como expresiones de protesta.
En concreto, la FTV, que integra la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) es partidaria del apoyo a Néstor Kirchner aunque suavicen la posición sosteniendo que ese respaldo no es acrítico.
Un poco más moderado en ese respaldo está «Barrios de Pie», que se le reconoce influencia del Movimiento Patria Libre, de tendencia guevarista. Han estado el 20 en Plaza de Mayo, pero en la primera de las tres concentraciones que tuvieron lugar, no solos, sino con otros movimientos incluso las Madres de Plaza de Mayo o una de las ramas de la Corriente Aníbal Verón, muy combativa: de sus filas son dos muertos pero en otra demostración que obligó al gobierno de Eduardo Duhalde a adelantar su salida.
Este sector es crítico de la situación social, pero valora de Néstor Kirchner su política contra la impunidad, en defensa de los Derechos Humanos y de combate a la corrupción, y por eso no han querido ser arrastrados detrás de las consignas antigubernamentales.
Masiva presencia de pobres de toda pobreza
Entre esta postura y la dureza que exhibió el llamado Bloque Piquetero Nacional, se colocó el sábado la Corriente Clasista y Combativa, ex aliada de la FTV, ahora distanciados, y afín a las consignas del Partido Comunista Revolucionario (PCR). Su presencia fue masiva y ordenada, como todas las columnas que tuvieron un sello distintivo: la presencia de los sectores más postergados sobre todo del Gran Buenos Aires.
Diferente fue el mitin protagonizado por el Bloque Piquetero donde convergen diversas signas de organizaciones cuyos referentes responden a partidos de izquierda como el Obrero, Izquierda Unida, varias corrientes trosquistas y otros sectores radicalizados.
Su consigna madre lo dijo todo: «Por otro 19 y 20 de diciembre, por otro Argentinazo», es decir, intentar crear las condiciones para sacar del gobierno por la acción de masas a Néstor Kirchner, que es más de los mismo, convocar a una Asamblea Constituyente y promover un gobierno de los trabajadores.
Esta perspectiva diferencia a esos sectores de la izquierda que congregaron la mayor cantidad de pobres con el resto de las entidades piqueteras.
Previo a esos días, hubo varios de tensión, sobre todo de acción sicológica, que impactó en el comercio de los suburbios donde sus dueños retrasaron la provisión de bebidas o comida para las fiestas navideñas a la espera de «saqueos» que no ocurrieron.
En la tensión también influyeron algunas declaraciones oficiales pero en realidad el gobierno y todos los grupos de desocupados organizados pactaron cómo serían los actos, cuál iba a ser el papel policial, cómo entraría a la Plaza de Mayo cada entidad y por qué tiempo, para asegurar que no ocurrieran incidentes.
Dureza contra Kirchner
Sólo lo hubo, y fue grave, al casi concluir el mitin del Bloque Piquetero cuando estalló en un cesto de papeles una bomba de regular poder que dejó 21 heridos, ninguno grave, pero lo suficientemente impactante para que las marchas que iban a concluir el sábado, se reanuden desde hoy en demanda de un esclarecimiento del hecho.
De todas maneras, desde el llamado Bloque Piquetero no hubo dudas que «fue una provocación de Kirchner», afirmación sin sustento probatorio y de difícil aceptación analítica ya que el gobierno es como los heridos, víctima política de una provocación con olor derechista.
Sobre todo porque un final totalmente en paz, colocaba al gobierno frente a las presiones de sectores conservadores, como hábil para manejar un conflicto acicateado no por las voces más duras, sino por la desocupación de más del 26%, con un 53% de argentinos bajo la línea de pobreza y un 23% en el insolente espacio de la marginalidad.
Los mitines de la Plaza de Mayo, con más de 40 oradores bajo la canícula que hizo lo suyo, desnuda la división profunda del espacio piquetero que hizo en conjunto una gran demostración de fuerza movilizadora, pero sin la compañía, salvo de algunos testimonios, de las capas medias las que en 2001 con sus cacerolazos fueron un factor decisivo otro lo fueron los saqueos en el cordón suburbano del final del gobierno de la Alianza.
Los piqueteros están fraccionados, sin aliados de los obreros ocupados en forma masiva y menos de las capas medias con índices de mejoría económica un dato a tener en cuenta han elevado sus críticas a las movilizaciones con cortes de rutas y sobre todos, calles. Dicho de otra manera necesita urgentemente recuperar su unidad de acción, un discurso que los contenga a todos, lo que por lo que oyó el sábado es difícil, y aliados en el resto de la sociedad para no quedar aislados.
De todas maneras, la masiva movilización exhibe nuevamente que la izquierda, aun con sus diferencias, le disputa masas al clientelismo peronista, históricamente hegemónico entre los sectores más desposeídos.
Atentos a este curso, el peronismo, incluso el kirchnerismo, tiende a crear sus propios grupos dentro de los piqueteros.
La política pasa también por este espacio. *
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