Rusia, al igual que Latinoamérica, quiere fortalecer el papel de la ONU
–¿Qué significación usted atribuye a su visita a América Latina en el marco del desarrollo de relaciones políticas, económicas y comerciales y cuál es el papel de América Latina en las prioridades de la política exterior de Rusia?
–En nuestra opinión, América Latina se convierte en un centro político, económico y cultural que tiene cada vez más importancia en el mundo contemporáneo. El PIB sumario de los Estados situados en esta región alcanza 2 billones de dólares, el volumen del comercio exterior es de 700 mil millones de dólares. Esta región posee una parte considerable de las reservas mundiales de gas, petróleo, metales raros, ferrosos y no ferrosos. Los índices macroeconómicos de los países más grandes de la comunidad latinoamericana – México y Brasil – se aproximan a los de países industriales.
La voz de América Latina suena cada vez más fuerte en la palestra internacional justificando en cierta manera la opinión expresada por el ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Ruso A. Gorchakov, todavía en 1856 que «esta inmensa región del mundo está destinada probablemente a incorporarse al movimiento político universal, aportando nuevos elementos, nuevos intereses y nuevas fuerzas». La firme vocación por la primacía del derecho internacional, el papel central de la ONU, por el fortalecimiento de mecanismos multilaterales internacionales de las relaciones internacionales, iniciativas en la elaboración de instrumentos jurídicos en varias direcciones clave, incluso la transformación de la región en la zona libre de armas nucleares y otras armas del exterminio en masa (AEM), contribuyen a su afirmación como socio estable, previsible y constructivo en los asuntos mundiales.
En este contexto se puede manifestar con satisfacción el hecho de que la mayoría de los países latinoamericanos considera el desarrollo de las relaciones con Rusia como una de las principales direcciones de diversificación de sus relaciones exteriores, inclusive las económico-comerciales, considera a nosotros como uno de los socios básicos en el aseguramiento del balance de fuerzas en asuntos internacionales. La coincidencia o la cercanía de los enfoques de Rusia y los Estados de la región respecto a los problemas clave internacionales es la base objetiva para sostener el diálogo político constructivo y estable y la cooperación en la palestra internacional en intereses de la formación del orden mundial más seguro, justo y democrático.
Precisamente en este sentido evaluamos mi viaje actual a varios países de América Latina. Esperamos que este viaje servirá a profundizar el entendimiento mutuo entre Rusia y los Estados latinoamericanos, impulsará el proceso de elaboración de las acciones conjuntas o simultáneas en la arena internacional, complementará los contactos bilaterales fortaleciendo los vínculos multilaterales.
En la esfera política tenemos intenciones de realizar un intercambio de opiniones serio y profundo sobre los temas relacionados con los nuevos desafíos y amenazas, ante todo la lucha conjunta contra el terrorismo y la amenaza de drogas, mantenimiento de la paz y seguridad internacional, el fortalecimiento de los principios de diplomacia multilateral, del derecho internacional, elaboración de enfoques comunes hacia la reforma de la ONU y de su Consejo de Seguridad y hacia los temas regionales.
Tenemos la intención de prestar gran atención al perfeccionamiento de la base jurídica de las relaciones, así como al desarrollo de los vínculos económico-comerciales entre Rusia y América Latina. La colaboración en la esfera humanitaria, incluso el establecimiento de los contactos más estrechos con nuestros compatriotas (300 – 350 mil personas), la intensificaron de la cooperación en la esfera de educación, cultura y deporte deben ocupar un lugar especial.
–Después de los acontecimientos del 11 de setiembre de 2001 al comenzar la operación antiterrorista tuvo lugar el acercamiento político y diplomático evidente entre Rusia y los EEUU. En este sentido ¿cómo definiría usted las relaciones entre Rusia y EEUU en lo que se refiere a la región latinoamericana en comparación con el período de «guerra fría»?
–De veras, la comprensión de la mancomunidad en la lucha contra el mal que representa el terrorismo internacional para todo el mundo, la necesidad de resistencia conjunta contra el cual Rusia había declarado públicamente mucho antes de la tragedia del 11 de setiembre, ha creado un nuevo clima psicológico en nuestras relaciones con los EEUU. Esta es la base de la cooperación activa en marco de la coalición antiterrorista, no sólo en Afganistán, de nuestros dos Estados en conjunto con otros países incluidos los latinoamericanos.
También tenemos objetivos comunes con los EEUU en otras esferas importantes: mantener la estabilidad estratégica, luchar contra la proliferación de las armas de exterminio en masa, contribuir al arreglo justo de los conflictos regionales, asegurar el desarrollo económico sostenible lo que es particularmente importante para los países en desarrollo en la época de la globalización. A diferencia de los tiempos de la confrontación ideológica, nuestros dos Estados son fieles a los principios de la democracia y economía de mercado, aunque nosotros, así como los países latinoamericanos, hacemos mayor hincapié en los aspectos sociales. Nuestras posiciones no son completamente idénticas respecto al futuro orden mundial. Sin embargo la atmósfera actual de las relaciones ruso-americanas nos permite conversar abiertamente sobre estas discrepancias, conservando la perspectiva positiva de cooperación entre nuestros países.
A diferencia del período de la «guerra fría» el continente latinoamericano de ninguna manera puede ser considerado como la arena de la confrontación entre nosotros y los EEUU. Al contrario, los asuntos tanto globales arriba mencionados, como los regionales son objeto de nuestras consultas sistemáticas con los EEUU. Los temas latinoamericanos están incluidos en los contactos ruso-americanos tanto a nivel bilateral, corno en el marco del «G-8″. Son asuntos de la lucha contra nuevos desafíos y amenazas, del desarrollo de los procesos de integración, de la situación en Colombia, en torno a Cuba y otros.
–Tomando en cuenta cierta preocupación existente también en esta parte del mundo respecto a los problemas que enfrentan algunos empresarios rusos, ¿cómo se podría caracterizar el clima para los negocios extranjeros incluso latinoamericanos en la Rusia de hoy?
–Ante todo quiero decir que 1a preocupación de la cual está hablando es por lo menos exagerada y diría más es completamente infundada. Rusia avanza a paso firme por el camino de la economía de mercado y como reiteradamente señalaba el presidente Vladimir Putin no habrá marcha atrás. Esto refiere también a algunas declaraciones sobre supuestos planes de la privatización de la propiedad de los llamados oligarcas.
La economía de Rusia está en la fase de crecimiento. En el año 2002 creció más de 7% , lo que sería imposible sin la confianza y el aporte de grandes empresarios rusos. Además el empresariado occidental percibe con optimismo nuestra política económica y el clima de inversiones en Rusia. Una prueba de esto –la mesa redonda de los industriales de Rusia y de la Unión Europea que tuvo lugar hace poco en Moscú y las opiniones muy positivas al respecto de los representantes europeos.
Pero esto no significa que no tenemos nada por hacer. Hay tareas importantes, tales como perfeccionamiento de la legislación tributaria, la lucha contra la corrupción a lo que el Presidente V. Putin presta una atención especial,
la reforma administrativa y otras medidas necesarias.
Entonces el empresariado latinoamericano debe tener la seguridad completa, y esta ya existe, de un clima estable y favorable para las inversiones en Rusia. Precisamente esto sirve de base para el desarrollo progresivo de nuestras relaciones comerciales y económicas con los países latinoamericanos. El volumen de intercambio de bienes anual equivale a unos seis mil millones de dólares. En el volumen global de comercio exterior de Rusia América Latina representa un 4%. Sin embargo esto es comparable con la parte de América del Norte (los EEUU y Canadá) que es de un 6%. Es evidente el interés mutuo de los hombres de negocios de nuestros países, así como la ampliación de la nomenclatura de bienes con el aumento del peso específico de productos de alta tecnología. Sin embargo hay que reconocer que el volumen de las relaciones económico-comerciales no corresponde al potencial de las partes. En particular su crecimiento se limita por el hecho de que la mayoría de los países latinoamericanos, excepto Brasil y Colombia, no reconoce la economía de Rusia como la economía de mercado.
Esperamos que nuestra visita va a promover el desarrollo de estas relaciones, por ejemplo por medio de la firma en Venezuela del Convenio para evitar la doble tributación y de otros acuerdos, los encuentros con hombres de negocios prácticamente en todos los países que visitamos.
–Tomando en consideración las dificultades con las que se enfrenta la ONU que particularmente se manifestaron durante la crisis en Irak, así como la futura modernización y reforma de la ONU ¿cuáles son, según su opinión, las perspectivas de esta organización y en este sentido el papel de los mecanismos regionales, incluidos los interamericanos e interregionales (Brasil, India, Sudáfrica con la posible participación de Rusia y China) en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional?
–Tenemos una opinión común con los Estados latinoamericanos acerca de la necesidad de fortalecer el papel central de la ONU en los asuntos mundiales. El invariable apoyo de Rusia a la ONU fue reafirmado durante la participación del Presidente V. Putin en el trabajo del 58 período de sesiones de la Asamblea General en setiembre del año en curso. El aumento del papel de la ONU, su Consejo de Seguridad es necesario también para la normalización de la situación en Irak. Se deduce del empeoramiento de la situación en este país.
Tratamos de encontrar respuestas a las preguntas complicadas del desarrollo global en cooperación con otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU entre los cuales México y Chile hicieron un aporte constructivo e importante, incluso en el tema de Irak. Esperamos cooperar de la misma manera fructífera con Brasil que será miembro del Consejo de Seguridad desde el 1 de enero de 2004.
Según nuestra opinión, entre otros problemas más actuales se encuentra la formación en el marco de la ONU del sistema global para contrarrestar los nuevos desafíos y amenazas. De acuerdo con la propuesta de V. Putin la Asamblea General durante su 58º período de sesiones aprobó una nueva resolución al respecto.
La reforma de la ONU, de su Consejo de Seguridad incluso a través de la incorporación de los Estados en desarrollo influyentes está en la agenda de hoy. Sin embargo es importante que la reforma no cause daño a la capacidad de trabajo de la ONU y de sus órganos, ante todo, del Consejo de Seguridad que debe permanecer bastante compacto.
En el marco de estos esfuerzos estamos dispuestos a colaborar también con el Foro de Diálogo y Cooperación, creado por Brasil, India y Sudáfrica incluso por medio de consultas a nivel de ministros de Relaciones Exteriores. En general consideramos que este organismo, que coordina las posiciones en un amplio espectro de problemas internacionales, tiene buenas perspectivas y puede completar el sistema de organizaciones interregionales existentes dentro del diálogo «Sur-Sur».
Un papel creciente juegan las organizaciones latinoamericanas de integración, tales como e1 Grupo de Río, Mercosur, Comunidad Andina de Naciones con los cuales Rusia desarrolla contactos activamente. La futura Cumbre de Rusia y la «Troika» del Grupo de Río con la participación de otros mandatarios latinoamericanos que se prepara para 2004 nos parece prometedora.
En el transcurso de nuestra visita planeamos participar en la Cumbre del Mercosur que adquiere una mayor influencia no sólo en la esfera de la economía sino también en la de la política exterior.
De este modo el fortalecimiento de la ONU y el desarrollo del regionalismo abierto para la cooperación con otros Estados y organizaciones regionales son los puntos de apoyo del nuevo orden mundial capaz de asegurar el mantenimiento de la paz y la seguridad en condiciones internacionales variables.
–La Unión Soviética desarrolló activamente la cooperación militar y técnico-militar con algunos países de América Latina. ¿Cuáles son las perspectivas actuales de esta cooperación para Rusia tomando en cuenta la conocida competencia en los mercados de armamentos y el factor político?
–Consideramos la cooperación técnico-militar con los países de América Latina como uno de los elementos importantes de nuestra cooperación multifacética que tiene perspectivas bien determinadas basadas tanto en las tradiciones existentes como en el contexto contemporáneo internacional.
Consideramos que el aseguramiento del debido nivel de la capacidad defensiva es una necesidad objetiva de cualquier país, dictada incluso por e1 menester de una respuesta adecuada a los nuevos desafíos – el terrorismo, el crimen organizado y el narcotráfico. Compartimos al mismo tiempo las posiciones de los países que se basan en su política en las disposiciones del artículo 51 de la Carta de ONU sobre el derecho legítimo de cada Estado a la defensa que les permite adquirir sobre la base legal el armamento necesario y el derecho a la elegir el país exportador de armamentos.
El desarrollo de los vínculos en la esfera técnico-militar sirve para sostener la estabilidad regional y es una práctica comercial común. Al mismo tiempo consideramos que la cooperación técnico-militar es la esfera de innovaciones científicas capaces de elevar el potencial económico y tecnológico de los países interesados.
Rusia es un reconocido productor de armamentos modernos que tienen demanda en los mercados mundiales. Quiero subrayar que a diferencia del período soviético cuando muy a menudo el objetivo principal de tal cooperación fueron los objetivos y orientaciones ideológicos, como por ejemplo en caso de Cuba o Nicaragua, Rusia de hoy actúa estrictamente sobre la base de principios de mercado. Participamos activamente en licitaciones, ferias y exposiciones que se organizan en América Latina, en particular en la Feria Internacional Aero-Espacial (Fidae) que se celebra anualmente en Chile, invitamos a los representantes de los Estados latinoamericanos a las actividades semejantes en Rusia. Estamos decisivamente en contra de la competencia desleal en esta área. Al mismo tiempo consideramos que la cercanía geográfica no puede ser factor determinante en la elección tanto del comprador como del vendedor.
Sin embargo uno de los principios básicos de nuestra política en la esfera de la cooperación técnico-militar lo es la inadmisión de la aparición por medio de la exportación de armamento de concentraciones de armas capaces de desestabilizar el equilibrio de fuerzas en la región.
Tomamos también en cuenta la situación política cuando actuamos en América Latina ya que en algunas regiones todavía se conserva el peligro del resurgimiento de los co
nflictos bélicos. Hemos demostrado y seguimos demostrando la prudencia razonable, especialmente en el suministro de armamentos que pertenecen a la categoría de «sensibles», para que éstos no sirvan de un factor desestabilizador en las relaciones entre los Estados de la región. *
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