Sangrientos ataques en Irak tras la caída del ex presidente
La captura de Saddam Hussein, motivo de satisfacción en prácticamente todo el mundo, no supuso disminución alguna de la violencia en Irak, donde ayer lunes se registraron al menos cuatro ataques, mientras se multiplicaron las declaraciones acerca del futuro juicio del ex dictador.
«La pesadilla de la tiranía baasista terminó», declaró ayer lunes el presidente estadounidense, George W. Bush, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca. «El mundo está mejor sin usted, Saddam Hussein», espetó al ex dictador iraquí.
«Los terroristas siguen siendo peligrosos en Irak. La tarea de nuestra coalición sigue siendo difícil y requerirá más sacrificios», añadió no obstante Bush.
Su principal aliado, el primer ministro británico Tony Blair, también lo admitió. «Como hemos visto ayer, los ataques de los terroristas y de los simpatizantes de Saddam Hussein continuarán, aunque son pocos y cuentan con escaso apoyo», dijo.
Cuatro comisarías iraquíes fueron atacadas el lunes en Bagdad, con un saldo de al menos ocho muertos.
Un atentado suicida cometido con un coche bomba frente a una comisaría de policía del norte de Bagdad causó ocho muertos y al menos 13 heridos por la mañana, según un oficial de policía. Casi al mismo tiempo, otro coche bomba explotaba ante otra comisaría en Al Amiriya, en el oeste de Bagdad, hiriendo a cuatro agentes.
Más tarde, dos comisarías fueron atacadas por decenas de partidarios de Saddam Hussein con armas automáticas y lanzagranadas RPG en el barrio sunita de Aazamiya, en el norte de la capital, según la policía y los testigos. La policía no habló de víctimas.
En Faluja, una ciudad rebelde situada a 60 km al oeste de Bagdad, partidarios de Saddam Hussein asaltaron la sede del gobierno y la saquearon. Analistas tanto iraquíes como extranjeros consideran que la espectacular detención del ex dictador podría paradójicamente estimular y unir a la guerrilla antiestadounidense, hasta ahora muy dividida.
«La captura de Saddam Hussein fortalecerá a la resistencia», declaró Hasán al Ani, profesor de ciencias políticas de la universidad de Bagdad. «La gente que no acepta la ocupación será libre de luchar sin ser considerada partidaria de Saddam», argumentó.
Por otra parte, se multiplican las declaraciones acerca del futuro juicio de Saddam Hussein en Irak o en el extranjero.
«Ahora el ex dictador se enfrentará a la justicia que negó a millones de personas», declaró Bush el domingo, sin especificar ante qué instancia quería que compareciera Saddam Hussein.
No fue mucho más explícito en su declaración del lunes. «Trabajaremos con los iraquíes para encontrar una manera de enjuiciarlo», declaró, al tiempo que destacaba la necesidad de celebrar un juicio público. «Confío en que se haga de manera justa», añadió.
Para el presidente del consejo de gobierno transitorio iraquí, Abdel Aziz Hakim, debe ser el tribunal que acaba de crear ese consejo quien juzgue a Saddam Hussein. Hakim añadió que el ex dictador podría ser condenado a la pena de muerte. *
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