Víctimas de Saddam exigen que se le juzgue como criminal
«En los próximos días, a pedido de los estadounidenses, tendré que enfrentarme al ex dictador», explicó a la AFP Hamid Faraj Hafer, presidente de la Liga de prisioneros políticos iraquíes, un movimiento que nació cuando la coalición dirigida por Estados Unidos tomó el control del país.
Será la segunda vez en que verá tan de cerca a su torturador. «En 1981, con motivo del juicio en el que fui condenado a muerte acusado de espionaje y de traición, le grité a Saddam, que estaba presente en la sala del tribunal: ‘Estoy más limpio que usted con mi pijama y descalzo», recordó.
«Se abalanzó sobre mí, me rompió las muñecas y con un instrumento me arrancó varios dientes», agregó.
Este hombre, que pasó gran parte de su vida en la cárcel tristemente célebre de Qasr Al Nihaya (Palacio del fin) y el arresto domiciliario luego de que su pena de muerte fuera conmutada en diez años de prisión «gracias a las relaciones de su padre», quiere verlo juzgado por sus crímenes contra la Humanidad.
«No aceptaré que sea tratado como un prisionero de guerra. Infligió tanto sufrimiento a todos nosotros, kurdos, árabes, turcomanos, que hay que juzgarlo públicamente en Irak como un criminal», indicó. Al día siguiente del anuncio de la captura del ex dictador, la sede de su organización fue inundada por familias que llenaron formularios sobre el asesinato o la desaparición de sus seres queridos.
«Tenemos más de 6.000 expedientes listos para presentar a la Justicia», informó.
En su oficina, un padre de familia declaró sobre la muerte de su hijo en 1993. Mohamad Awwad Abdalá, albañil de 24 años establecido en Sadr City, suburbio chiíta de Bagdad, ex Saddam City, fue secuestrado en su hogar por hombres vestidos de civil.
«Estuvimos mucho tiempo sin noticias de él. Luego, gracias a unos conocidos, supimos que había sido enviado a la prisión de Abu Ghreib y fusilado con otros 13 prisioneros», concluyó.
Mohamad fue acusado de ser un simpatizante del partido chiíta Al Daawa, considerado como «traidor» por el régimen. Su padre y toda su familia estuvieron obligados a abandonar la capital para instalarse en Kirkuk, al norte, luego de que las autoridades confiscaran todos sus bienes.
Perseguido desde 1980, Al Daawa afirma que tuvo decenas de miles de mártires y que se presentará como la parte civil en un juicio contra el ex dictador.
«Queremos un juicio justo y público, que muestre al mundo los horrores del ex régimen y los sufrimientos de su pueblo. Como partido, fuimos perseguidos, nuestros familiares fueron desposeídos, algunos fueron despojados de su nacionalidad y otros deportados a Irán», indicó Walid Al Hilli, responsable del partido.
Hawja, ciudad natal de Saddam Hussein, se encontraba este lunes de duelo y sus habitantes hablaban de traición tras la captura del ex dictador por las fuerzas estadounidenses.
«Mire que estoy vestida toda de negro. En cada casa la gente está de duelo pues su detención equivale para nosotros a su muerte», dice Nada Yassin, una madre de familia de 40 años.
«¿Que será de nosotros ahora que no tenemos protector? Los estadounidenses y algunos iraquíes vendrán para vengarse», agregó al pasar por una calle donde se escuchan desde el interior de las casas versículos del Corán, tal y como se acostumbra cuando hay un muerto.
Pues ayer lunes por la mañana no cabía la menor duda de lo ocurrido. Es él, todo el mundo lo reconoce.
«Lo vimos en la televisión. Reconocimos su manera de moverse, su voz. No hay ninguna duda. Tenemos que creerlo». *
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