"Le respondimos: el presidente Bush le saluda", relataron los soldados que los capturaron

"Soy Saddam, quiero negociar"

«Dijo» en inglés «soy Saddam Hussein, soy el presidente de Irak y quiero negociar», explicaba ayer lunes el comandante Brian Reed, de la primera brigada de la 4ª División de Infantería.

«Le respondimos: el presidente (George W.) Bush le saluda», agregó el comandante Reed ante varios periodistas en Al Daur, la localidad en la que fue capturado el ex dictador.

Los oficiales que efectuaron la operación se enteraron de que la búsqueda que llevaban a cabo desde hacía casi ocho meses acababa de terminar con un simple «lo tenemos» lanzado por radio por los dos miembros de las fuerzas especiales que trasladaban a Saddam Hussein en helicóptero.

El coronel James Hickey, al mando de esa brigada de la 4ª División de Infantería, admitió que sus hombres esperaban encontrar a un Saddam Hussein más desafiante.

Cuando los soldados miraron dentro del escondite, vieron «que había un hombre», explicó. «Aparecieron dos manos. Estaba claro que el individuo quería rendirse», agregó.

«Nos sorprendió lo que encontramos. No creíamos que sería tan simple (…), estábamos preparados para el combate», agregó ese oficial superior, según el cual sus soldados tenían la misión de «capturar o matar» a Saddam Hussein.

No obstante, en el escondite encontraron dos kalashnikov y 750.000 dólares en efectivo aunque ningún material de transmisión.

El ex dictador fue capturado el sábado hacia las 20H15 (17H15 GMT) en un escondite subterráneo de dos metros de profundidad junto a una sórdida cabaña de adobe cerca de la localidad de Al Daur, en la región de Tikrit, 180 km al noreste de Bagdad.

Seiscientos soldados participaron en esa operación, bautizada «Rojo amanecer», en la que se necesitaron varias horas para poner en marcha el operativo. Pero las fuerzas especiales sólo tardaron 25 minutos en capturar al ex dictador desde que se dio el asalto.

El general Ricardo Sánchez, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, señaló que Saddam Hussein fue capturado gracias a informaciones comunicadas a las fuerzas norteamericanas pero no explicó si procedían de prisioneros detenidos estas últimas semanas o si el dinero había logrado vencer la lealtad tribal o familiar. Estados Unidos ofrecía una recompensa de 25 millones de dólares por su captura.

Según un responsable de los servicios secretos estadounidenses citado por el Time, Saddam Hussein «no fue muy cooperativo» durante su interrogatorio y sus respuestas eran incoherentes en algunos momentos. Así, cuando le preguntaron si quería un vaso de agua, respondió que si aceptaba, tendría que ir al lavabo y se preguntó: «¿Cómo podría ir al lavabo mientras mi pueblo está encadenado?».

El domingo, los estadounidenses difundieron las imágenes del ex dictador con barba y aspecto desaliñado al ser examinado por un doctor.

Según el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, Saddam Hussein no se mostró «cooperativo puesto que no habla».

El ex presidente iraquí Saddam Hussein vivió sus últimos días de libertad en un escondite mugriento al lado de una casita de adobe y piedra, y curiosamente cerca de piadosas imágenes cristianas.

En la parte exterior de esta vivienda se lee en inglés «Que Dios bendiga nuestro hogar», en un cartel que representa imágenes de la Ultima Cena y de la Virgen.

El escondite en el que fue capturado el antiguo hombre fuerte de Bagdad se encuentra cerca, al pie de una palmera datilera. Se accede a él a través de un conducto de casi dos metros de profundidad reforzado con ladrillos y maderos por el que sólo puede pasar un hombre.

Restos de comida podrida y harapos están esparcidos fuera de la casita.

La vivienda tiene dos habitaciones: una cocina y un pequeño dormitorio en el que hay un calendario 2003 decorado con una representación del arca de Noé.

En el frigorífico, había barritas de chocolate y una lata de limonada de marcas estadounidenses. *

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