Una semana que puede ser histórica
Ya se sabe que ese escándalo ocurrió cuando Fernando de la Rúa apostó a las mejores relaciones con el FMI, que demandaba la flexibilización laboral a ultranza. Como fue resistido socialmente, el «sistema», es decir, ese espacio donde todo se arregla con dólares, recibió el visto bueno presidencial, única manera de conseguir los fondos para la faena de comprar votos.
Las denuncias periodísticas, donde hizo punta en La Nación su columnista Joaquín Morales Solá, quien insinuó primero que para que se aprobara la ley de marras hubo que apelar al «peaje», eufemismo escasamente sutil y más tarde con el apoyo del senador Antonio Cafiero afirmó que hubo dolo, tuvo el apoyo del entonces vicepresidente, Carlos «Chacho» Alvarez, quien, al ver que De la Rúa le daba la espalda, optó por dimitir, un gesto que hoy todos los comentaristas y gran parte de los políticos, le reconocen.
El expediente estuvo a punto de ser cerrado hasta que apareció Pontaquarto. El juez federal Oyarbide, que por estar de turno recibió la primera indagatoria del hablador, no tiene lo que se llama un pasado rescatable. Los mismos ex senadores que él debe juzgar, lo salvaron del juicio político con el que fue acusado en esos tiempos por la Cámara baja.
Demandas no satisfechas
Puede que cuando la causa caiga en manos del juez natural, Rodolfo Canicoba Corral, genere mayor confianza que en todo caso, puede crecer en la medida que se mantenga la presión para que se encuentren los culpables del dolo que viene tanto de la opinión pública como del propio Presidente, que algo tuvo que ver –se negará hasta el hartazgo– con la inopinada confesión del ex alto funcionario del Senado.
Cae de maduro que los responsables de este chiquero nieguen los cargos, en primer lugar, el ex presidente Fernando de la Rúa, pero será muy difícil que evite ser interrogado por el juez y que pueda ser sometido a un careo con Pontaquarto. Algunos ex legisladores implicados en la coima, han reclamado una vis a vis con el denunciante, quien, aparentemente, tendría documentación sensible que haría callar más de una boca.
Si la investigación crece, y crece bien, puede darle un golpe mortal al sistema de toma y daca que desde la recuperación de las instituciones constitucionales en 1983, ha venido, crecientemente, siendo el ámbito de «debate» de las diferencias. La democracia tarifada llegó a su máximo nivel con el caso de la Ley Laboral.
La renuncia de Alvarez debilitó al gobierno de la Alianza, pese a que su ala derecha, se creyó fortalecida con la salida de tan incómodo crítico. Fue el comienzo del fin de la presidencia De la Rúa que fue sacado de la Rosada por las conmociones sociales y políticas combinadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, fecha que es recordada por diversos sectores con distinto empeño y reivindicada como un «argentinazo» por la izquierda.
Son los piqueteros los que levantan la bandera de esas jornadas donde en distinto puntos del país, 30 muertos fueron víctimas de la represión alentada por el decreto ilegal del Estado de Sitio.
Entonces el sábado 20 habrá actos, tan divididos como se diferencian los organismos de desocupados frente al gobierno de Néstor Kirchner, pero así y todo, se espera que las concentraciones que los más «duros» concretarán en la histórica Plaza de Mayo, serán masivas y pacíficas.
Si con los desocupados casi todas las asignaturas están pendientes ya que el crecimiento de la economía, más bien recuperación, no tiene todo el impacto requerido para disminuir el flagelo, hay dos muy sensibles que cobran cuerpo mayor.
Una es el desprocesamiento de miles de luchadores sociales que están en los tribunales por cortar rutas o calles para hacer llamativos sus reclamos. Hay una promesa presidencial de que no se criminalizan las luchas, que espera una solución legal. Será bandera en las movilizaciones.
La otra demanda es el esclarecimiento de los asesinatos de dos militantes paqueteros en julio del 2002, otra promesa presidencial pendiente. Tanto llegar a esta verdad como a la que afecta al Senado Nacional, pueden ir definiendo como podría ser el futuro.
Compartí tu opinión con toda la comunidad