Captura de Hussein: una "bendición" para Tony Blair
Tony Blair, a la defensiva desde hace meses frente al expediente iraquí, fue la primera fuente occidental que anunció oficialmente este domingo la captura de Saddam Hussein, un privilegio que podría calmar, momentáneamente, a sus detractores.
Al confirmar la detención del ex presidente iraquí, Tony Blair se adelantó en más de una hora a la primera declaración oficial estadounidense, hecha vía Paul Bremer, el administrador civil norteamericano de Irak.
Criticado desde hace meses por ser el «perrito» de Bush, el Primer Ministro británico ganó claramente un punto frente a sus detractores con su declaración, que hizo cuando ni siquiera el presidente George W. Bush se había expresado en persona.
«Acojo con gran alegría la captura de Saddam Hussein la noche pasada», declaró Blair poco después de las 11h00 GMT, confirmando oficialmente la primera declaración hecha por el jefe de la Unión Patriótica de Kurdistán, Jalal Talabani, a la agencia de prensa iraní Irna.
«Esta noticia termina con la pesadilla que subsistía desde hacía demasiado tiempo sobre el pueblo iraquí en cuanto a un retorno al poder del régimen de Saddam», agregó el Premier británico, rindiendo homenaje «al trabajo hecho por la coalición y los servicios de información que permitieron esa detención».
El probable «regalo» de los norteamericanos hacia su fiel aliado británico pudo ser fruto de la visita de Estado que efectuó a Gran Bretaña Bush en noviembre pasado, y durante la cual Blair no logró nada concreto, especialmente en lo que respecta a los prisioneros británicos de Guantánamo.
La compensación llegó al parecer este domingo.
Si la captura de Saddam Hussein podría hacer subir la popularidad del Primer Ministro, ello no resolverá sin embargo todos los problemas que enfrentan las fuerzas británicas y estadounidense en el terreno mismo en Irak, estimó Paul Wilkinson, un profesor de la universidad de Saint Andrews y conocido experto en problemas de terrorismo. «Todavía quedan en Irak numerosas facciones, y especialmente nacionalistas extremistas, que odian totalmente a las fuerzas de la coalición», estimó Wilkinson. *
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