Bush se anota varios puntos con miras a elecciones de 2004
«La captura de este hombre era esencial para que surja un Irak libre», dijo Bush y subrayó que la captura de Saddam Hussein «marca el fin de su camino y el de todos aquellos que torturaron y mataron en su nombre».
«El ex dictador enfrentará la justicia que le negó a millones» de personas, dijo Bush desde la Casa Blanca.
Siete meses después del discurso del 1º de mayo en el que Bush dio por concluida la principal etapa militar de la invasión a Irak, el arresto de Saddam Hussein es un gran golpe. Sin embargo Irak aún obsesiona a las fuerzas estadounidenses y la economía estadounidense no está completamente restablecida.
No obstante, Bush sigue aún bien posicionado para asegurarse la reelección que no logró su padre.
Sin contar con la popularidad que siguió a los ataques del 11 de setiembre dos años atrás, el apoyo del electorado al presidente se está recuperando luego de pasar por una depresión.
Una encuesta de principios de diciembre de Gallup para USA Today y CNN, reveló que Bush obtenía el 55%, de aprobación contra el 50%, de mediados de noviembre. Un 48% de los consultados dijeron que votarían por la reelección del presidente contra 46% de los que se proclamaron en ese sentido en octubre.
El presidente y sus estrategas, conducidos por el «niño brillante» Karl Rove, son hábiles en los golpes de efecto, tal como lo demostraron con la sorpresiva visita de Bush a las tropas en Bagdad durante el Día de Acción de Gracias.
La captura de Saddam Hussein proporcionaría una nueva inyección de popularidad.
Los fondos de campaña de Bush alcanzaron un récord y sus organizadores esperan contar con 200 millones de dólares para lanzar una arremetida de propaganda para cuando sea designado como candidato oficial del Partido Republicano en la convención de Nueva York prevista para setiembre.
La convención ha sido fijada para que coincida con un nuevo aniversario de los ataques terroristas contra las torres gemelas.
Mientras George Bush padre tuvo que enfrentar a Ross Perot para la nominación republicana en 1992, Bush hijo está casi seguro de ser imbatible dentro de su partido.
Ello le otorga una ventaja sobre sus oponentes demócratas, entre quienes Howard Dean es uno más entre los ocho competidores para las primarias de enero.
Sin embargo analistas advirtieron que como lo demostraron las elecciones de 2000, Bush no puede tener certezas hasta que el último voto sea escrutado.
«Es una extraña posición», señaló Stephen Hess, profesor de Historia presidencial y miembro de la Brookings Institution de Washington.
«Ellos saben muy bien que serán elegidos o derrotados según su desempeño y lo que se ha hecho hasta ahora, no por lo que han prometido hacer», afirmó.
Gran parte del desempeño de la administración Bush descansa en el manejo del tema Irak, que es visto como el talón de Aquiles del actual mandatario.
Pese al rimbombante anuncio sobre la captura de Saddam Hussein, los 130.000 soldados estadounidenses en Irak siguen siendo blanco de ataques diarios. De hecho murió un número mayor de soldados estadounidenses luego de que Bush declarara el final de los combates que durante la guerra para derrocar a Saddam Hussein.
Las armas de destrucción masiva cuya existencia fue utilizada como justificativo de la guerra, siguen sin ser encontradas y los demócratas acusan a la administración Bush de haber mentido a la opinión pública estadounidense acerca de las verdaderas razones para la invasión que se lanzó el 20 de marzo.
El costo financiero del conflicto también es muy elevado en momentos en que Estados Unidos enfrenta un déficit presupuestario récord agravado por el controvertido recorte impositivo que el presidente Bush promovió para estimular el crecimiento económico.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad