Calificaron el hecho como una victoria de los servicios de inteligencia de EEUU

El Pentágono se jacta de la detención

Tras la muerte de los hijos de Saddam Hussein el 22 de julio, Udai y Qusai, en una operación militar, las informaciones suministradas por la población iraquí aumentaron entre 80 y 90%; informa un alto funcionario del departamento de Defensa estadounidense que se mantuvo en el anonimato.

Durante una visita a Irak a principios de diciembre del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, el general Raymond Odierno, comandante de la 4ª división de infantería, le había señalado que muchos iraquíes salían de las sombras después de cada captura importante.

«Hoy muchos iraquíes pueden atreverse a creer lo que hemos dicho desde el principio: que la era de la brutal dictadura de Saddam Hussein ha terminado», dijo el domingo el ministro de Defensa, Donald Rumsfeld.

«La captura exitosa de ayer fue el resultado de una cercana coordinación de inteligencia y acción militar rápida, habilidosamente ejecutada por fuerzas de Estados Unidos», dijo Rumsfeld.

Un comando especial, dirigido por un general, fue instalado en Bagdad para centralizar la información, con analistas que trabajan en estrecha coordinación con las fuerzas sobre el terreno.

Una unidad militar de elite, muy secreta, que trabaja con la 4a división de infantería, había sido encargada de perseguir a Saddam Hussein. «Trabajaba en ese objetivo preciso», según otro responsable.

No se pudo obtener ningún detalle sobre el origen de la información que condujo a las fuerzas estadounidenses hasta Saddam Hussein.

Según el Pentágono, informaciones obtenidas durante interrogatorios a iraquíes capturados recientemente ayudaron a localizarlo. La información provino de iraquíes que colaboran con los estadounidenses antes que de ex responsables del régimen de Saddam Hussein, precisó un alto funcionario.

«Estos últimos meses estrechamos el cerco sobre las actividades de Saddam Hussein, gracias a una mezcla de datos de informantes, un esfuerzo de análisis excepcional de las informaciones e interrogatorios de prisioneros», explicó en Bagdad el general Ricardo Sanchez, jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak. «Fue un gran trabajo de análisis» de la información, agregó.

Antes del descubrimiento de Saddam Hussein, enterrado en un subsuelo, los comandantes estadounidenses señalaron que no tenían pruebas de que dirigiera la resistencia a la ocupación norteamericana.

Los servicios de inteligencia estimaban que mientras estuviera en libertad, los iraquíes seguirían con temor y difícilmente colaborarían con la coalición. Ahora esperan una colaboración más activa.

Las fuerzas estadounidenses buscan, sobre todo, al ex «número dos» del antiguo régimen iraquí, Ezzat Ibrahim, sospechoso de dirigir la resistencia armada a los norteamericanos al norte de Bagdad.

Las consecuencias de la detención de Saddam Hussein sobre la resistencia «están por verse», declaró otro jerarca del Pentágono. La detención de Saddam Hussein era «un objetivo importante, pero aún hay mucho trabajo por hacer en Irak», añadió.

El presidente estadounidense, George W. Bush, se mantiene en la misma línea. «La captura de Saddam Hussein no marca, sin embargo, el fin de la violencia en Irak. Seguimos enfrentando a los terroristas, que prefieren matar inocentes antes que aceptar la emergencia de la libertad en el corazón de Medio Oriente», dijo el domingo. *

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