EEUU saluda arresto de líder iraquí pero duda de su impacto

Los estadounidenses recibieron sorprendidos este domingo la noticia de la captura de Saddam Hussein, pero las opiniones se dividían a la hora de juzgar su impacto en la seguridad nacional y en el papel de las fuerzas de Estados Unidos en Irak.

En Nueva York, cubierta por la nieve, la noticia llegó a media mañana y fue desplegada en Time Square por las pantallas gigantes luminosas que mostraban imágenes de los iraquíes celebrando en Bagdad.

«Ahora sí es algo», exclamó Eileen Jacob. «Hubo demasiadas mentiras alrededor de la situación allí (en Irak), pero esto es bueno, es real».

Pete Kaskel, un guardia de seguridad, admitió que el arresto del ex dictador lo tomó por sorpresa. «Sabes, honestamente, nunca pensé que lo atraparían. No después de todo este tiempo y seguro no con vida», señaló Kaskel. «Eso es un trabajo bien hecho».

Las sugerencias acerca de qué hacer de ahora en más con Saddam Hussein iban desde entregarlo al pueblo iraquí hasta traerlo a Estados Unidos para someterlo a la justicia.

«¿Que qué creo?, deberían devolverlo al agujero en el que lo encontraron y dejarlo que muera allí», opinó Maurice Carrel, empleado de un restaurante. «Eso es lo que se merece».

Mientras la noticia sobre la captura fue bien recibida en general, las opiniones se dividían acerca del impacto a corto y largo plazo que provocaría mantener bajo arresto a Saddam Hussein.

Nueva York ha estado bajo alerta de seguridad desde los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 y una operación especial de vigilancia, llamada Operación Atlas, se mantiene activa en toda la ciudad.

«Ã¸Si estoy feliz de que lo hayan atrapado?, sí lo estoy, ødebería sentirme a salvo ahora? No», dijo convencida Jocelyn Reite, enfermera. «No fue Saddam quien nos atacó. La gente que lo hizo está aún allí afuera».

Daniel Flores, un empleado de oficina, asintió. «Hay aún, como dicen todos (…), un desorden allí en Irak y Estados Unidos no sabe cómo librarse de ello. øQué cambia con esto?», se preguntó. En Washington DC, John Landis, un bibliotecario de 37 años, dio una respuesta igual de recelosa cuando se lo consultó. «Es una buena noticia, pero no va a cambiar nuestra actividad» en Irak, opinó. «La resistencia parece haberse vuelto internacional. Aún habrá violencia y terrorismo», vaticinó. *

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