Tikrit digiere a duras penas la caída de Saddam
En los cafés de la calle principal de Tikrit, feudo de Saddam Hussein, los habitantes se concentran frente al televisor sin intercambiar palabra mientras digieren a duras penas la increíble noticia de la captura del ex líder del país, casi nueve meses después de la caída del régimen.
Fumando nerviosamente, comentan el anuncio de la captura. «Si esto es verdad, es porque es la voluntad de Dios. No olviden que cuando Mahoma murió, la Umma (comunidad musulmana) sobrevivió», afirma Nazzem Ahmad, de 60 años.
En la calle cae la noche y numerosos grupos comentan la noticia en voz baja. Cuando los periodistas se acercan, reina el silencio.
«Cada vez que escuchábamos un mensaje de Saddam Hussein, los estadounidenses nos decían que no era él. Hoy nos muestran a alguien pero quizás es lo mismo», afirma Kamal Jalaf, comerciante de 55 años, con aire escéptico.
Más que su captura, es la manera en que fue detenido la que deja mal sabor de boca a sus adeptos. Aquel que dijo que preferiría la muerte antes que caer en manos de sus enemigos fue detenido sin presentar resistencia ni disparar un solo tiro.
«Si me hubieran dicho que fue capturado muerto, lo hubiera creído, pero así no. Creo que él se hubiera inmolado antes de rendirse», afirma Jahida Mohammad, una madre de familia de 45 años.
En la calle, numerosos vehículos militares estadounidenses pasaban a gran velocidad frente a los habitantes, que les miraban con rostro cerrado. Horas después de la captura del ex líder, los habitantes de Tikrit, que se beneficiaron de numerosos privilegios durante el régimen de Saddam Hussein, siguen sin creer que Saddam Hussein está en manos de los norteamericanos. «Sus dos hijos murieron con las armas en la manos. Es imposible que él se haya entregado así», afirma Udai Rachid, un policía de 33 años, refiriéndose a Uday y Qusay, muertos por las fuerzas estadounidenses a finales de julio en Mosul (norte). «No es un cobarde como los estadounidenses, para rendirse de esta forma sin resistir», insiste Nihad Mohammad, de 33 años. *
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