La guerra de guerrillas continuará en Irak
«Es un gran día en la historia de Irak», afirmó el jefe de la administración civil estadounidense, Paul Bremer.
«Ahora es el momento de mirar hacia el futuro. Nunca ha habido tanta esperanza. El tirano está preso», dijo a los iraquíes.
El jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general Ricardo Sánchez, definió esta captura como «un momento muy importante para el nuevo Irak, un renacimiento».
Pero, inmediatamente, el oficial admitió que el conflicto no por eso estaba terminado, incluso si muchos iraquíes tienen el sentimiento de que esta vez el dictador está acabado.
«Avanzaremos. Tenemos aún mucho trabajo por hacer para identificar a otros elementos del antiguo régimen que continúan operando en el país. Siguen sembrando el caos y atacando al pueblo iraquí», subrayó.
«Seguiremos persiguiéndolos como lo hicimos con Saddam Hussein», aseguró Sánchez.
Entre los partidarios del ex presidente el desaliento era visible aún cuando todos afirmaron que no bajarán los brazos. «Espero que la Jihad (guerra santa) continuará pues luchamos al servicio de Dios», afirmó a la AFP Ahmed Abed, vendedor de verduras en la ciudad rebelde sunita de Faluyá.
Su vecino Mohamed Abdo, que tiene una peluquería, declaró que «si queda un solo hombre en Faluya, éste resistirá pues todo musulmán tiene la obligación de combatir al ocupante. No es al servicio de Saddam Hussein sino al servicio de Dios».
«La guerrilla no terminará pues defiende el honor de la patria», agregó Jodeir Yassin, un hombre de edad vestido de yelabá y keffié.
El dictador fue capturado pero sus partidarios no han desaparecido. En el barrio sunita de Adamiyá, en Bagdad, 200 personas armadas manifestaron el domingo en la noche, llevando fotografías de Saddam Hussein.
La guerrilla antiestadounidense está integrada por tres corrientes: la primera, formada por los partidarios de Saddam; la segunda, por los islamitas, y la tercera, por los nasseristas y otros adherentes de la ideología panárabe. «No hay coordinación y tampoco es el caos, se van uniendo cabos en las operaciones. Cada grupo guarda su identidad. A pesar de las diferencias en las motivaciones, los ataques y el terreno para las operaciones son los mismos», había afirmado la semana pasada Abú Mohamed, un jefe de tribu implicado en la resistencia.
Según éste, los combatientes pro Saddam son baasistas, antiguos miembros de los servicios secretos y de las milicias del antiguo régimen.
Por otra parte, las fuerzas de la coalición reforzaron la vigilancia luego de la captura del ex presidente.
«El jefe de estado mayor polaco dio la orden de aumentar la vigilancia en el seno de las tropas polacas de estabilización» en una zona al sur de Bagdad donde Polonia está al mando de una división multinacional de unos 9.000 hombres, declaró el ministro polaco de la Defensa Jerzy Szmajdzinski. *
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