Blair admite que había armas nucleares en Malvinas
El ministro de Defensa, José Pampuro, declaró que «preocupó mucho» al gobierno la ratificación de una vieja sospecha: que las Fuerzas de Tareas que Margaret Thatcher envió a las Islas Malvinas, días después del desembarco de efectivos argentinos con ánimo de «recuperación de las tierras irredentas», una decisión que tomó la dictadura militar con el objetivo de legitimarse y que culminó con la derrota.
A 20 años de la recuperación de las instituciones democráticas, que se cumplirá el 10 próximo cuando se recordará la asunción de Raúl Alfonsín como el primer mandatario posdictadura, nadie olvida que la derrota en el Atlántico Sur desbrozó en gran parte el final del régimen militar-terrorista.
¿Qué está ocurriendo? Un informe británico oficialmente remitido al gobierno argentino y filtrado al diario Clarín, lleva un acápite a modo de título: «Puntos sobre incidente con armamento nuclear en 1982″. Inmediatamente sostiene que «la fuerza de tareas que se constituyó para ir al Atlántico Sur durante el conflicto de 1982 incluyó navíos que ‘rutinariamente’ estaban equipados con armamento nuclear».
Lo que siempre fue negado, ahora se justifica. «En vista de la urgencia con que la Fuerza de Tareas debió ser desplegada se decidió no retirar las armas nucleares antes de su partida hacia el Atlántico Sur para proceder a su retiro en cuanto fuera posible hacerlo inmediatamente después. Las armas en cuestión eran cargas nucleares de profundidad WE 177 y variantes inertes y de vigilancia».
Preocupación
El informe del gobierno de Tony Blair causó preocupación en el gobierno argentino, al punto que motivó un encuentro inopinado entre Néstor Kirchner con sus colaboradores para evaluar el impacto de esta noticia.
La prensa británica ha venido desarrollando una investigación desde hace años sobre las sospechas de la existencia de armamento atómico en el escenario de la guerra que se extendió desde el 2 de abril hasta el 14 de junio del 82. Las versiones sostenían que el buque inglés Sheffield, hundido en el conflicto, traía esas armas. Hay un dato: jamás hubo intento inglés en reflotar la nave.
Asimismo, que el submarino Conqueror, de propulsión nuclear y que hundió al crucero General Belgrano, tenía arsenales atómicos. Londres reconoce ahora que es » la primera vez que nosotros decimos que hubo armamento nuclear desplegado con la Fuerza de Tareas británica. Reconocemos que esta puede ser una noticia de impacto fuerte no sólo en el Reino Unido sino también en la Argentina. Queríamos informarles sobre esta noticia antes de que apareciera en los medios».
Eso sí: a modo de tranquilizante dice que «en ningún momento se planteó que las armas nucleares pudieran ser usadas en el conflicto». Y que el armamento nuclear fue retirado de la zona de conflicto tan pronto como esto fue operacionalmente posible. Podemos confirmar que ninguna nave equipada con armas nucleares ingresó en las aguas territoriales de la Argentina o de las Islas Falklands» (Malvinas), sostiene el texto.
¿Qué pasó con la Sheffield?
Abriendo el paraguas por el caso de la Sheffield, el informe británico afirma que «debido al diseño de las armas, ni siquiera un impacto directo sobre uno de los navíos que la transportaba hubiera significado una explosión nuclear. Más aún, los procedimientos de seguridad hubieran asegurado que no ocurrieran emisiones radiactivas. Estamos seguros que los procedimientos adoptados lo hubieran evitado, esto aun en el peor de los casos».
Y para generar más calma, que no parece conseguirla, la nota concluye señalando que «todas las armas o sus variantes inertes fueron contabilizadas en buen estado y en condiciones de servicio cuando retornaron al Reino Unido». Este énfasis en remarcar cuidados parece obedecer –según Clarín– a una de las facetas de la investigación de la prensa británica respecto del peligro de una catástrofe ecológica por las emanaciones de las armas atómicas supuestamente perdidas en el suelo marino.
Por lo pronto en mayo de 1996, el diario escocés The Scotsman citó un informe clasificado de la Agencia Internacional de Energía Atómica, fechado en 1991 y titulado «Inventario de la basura radiactiva en el medio ambiente marino», donde se sugiere la existencia de ese riesgo. Era fuerte la versión, por entonces, de que los contenedores habían sufrido daños. Justamente, también ese dato es ahora confirmado por el informe consignado aquí.
¿Hay otras razones que las de adelantarse al periodismo inglés o a los ecologistas, que ha tenido Tony Blair para instalar este asunto en la polémica pública?
¿Mensajes?
Veamos. Kirchner dio un viraje a las relaciones con el Reino Unido sobre la antigua aspiración argentina sobre Malvinas, reclamando una negociación bilateral dentro del marco de una resolución de la ONU y sin presencia de los kelpers, porque son considerados súbditos británicos.
Al mismo tiempo, se han vuelto a encrespar las negociaciones sobre la pesca en el Atlántico Sur, negocio que los malvinenses recogen con mucho beneficio en el otorgamiento de permisos.
Pareciera que Londres envía un mensaje: sobre Malvinas, ya estaría dicho todo: no vale insistir en una negociación sobre soberanía. Otra mirada supone que el gobierno hizo trascender el informe para sacar del primer plano las presiones conservadoras para que se limiten los reclamos sociales.
Conviene recordar que en tiempos de la guerra fría, fue el KGB quien insistió en que la nave tenía armas nucleares. *
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