Cumbre de presidentes tras receta para siglo XXI

La Tercera Vía busca eficacia con equidad

Son los jefes de Estado y de gobierno enrolados en la llamada «Tercera Vía», entre ellos el norteamericano Bill Clinton y los presidentes de Argentina, Fernando de la Rúa; Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y Chile, Ricardo Lagos.

Un funcionario del gobierno alemán que está preparando la cumbre confió ayer a ANSA que en forma muy probable el coloquio se cerrará con un intento de dar una mayor efectividad al concepto, que hasta ahora tiene matices muy diferentes entre sus simpatizantes.

«Evitemos recurrir a ideas que se han convertido en un peso y que son susceptibles de ser interpretadas de maneras diferentes», señaló la fuente.

«Podríamos en cambio limitarnos a la definición oficial de la reunión berlinesa», cuyo título es «Gobernar con modernidad en el siglo XXI».

De la Tercera Vía se viene hablando en Europa desde hace algunos años, cuando comenzaron a difundirse las «recetas» de política y economía de Anthony Giddens, jefe de la prestigiosa London School of Economics y brazo derecho del premier británico Tony Blair.

La difícil apuesta a la que apunta la «Third Way» es la de encontrar un sendero que permita alcanzar un equilibrio entre la libertad económica y la solidaridad, la eficacia y la justicia social, y la flexibilidad laboral y la lucha contra la pobreza.

Pero, el tema presenta matices muy diferentes según quien lo interpreta. Por ejemplo, tanto Blair como el jefe del gobierno alemán, Gerhard Schroeder, son firmes promotores de la flexibilidad.

El premier francés, el socialista Lionel Jospin, tiene en cambio posiciones mucho más escépticas y se declara «a favor de una economía de mercado», pero en contra de «una sociedad de mercado».

Por otra parte, desde las páginas del diario madrileño El País, el politólogo francés Alain Touraine definió días atrás a la Tercera Vía como «una variante neoliberal», ya que –sostuvo– no es cierto que representa «una hipótesis intermedia entre el mercado y la socialdemocracia».

Los coloquios de Berlín tendrán de todos modos un tono menor respecto a las otras dos etapas anteriores de la breve vida de la Tercera Vía: la reunión de 1998 en Nueva York y la cumbre de noviembre del año pasado en Florencia. Blair no estará presente en la reunión en Berlín, ya que decidió privilegiar los deberes de su reciente paternidad a los debates –a menudo algo abstractos– sobre la Tercera Vía.

A la ausencia de Blair se suma un Bill Clinton inevitablemente debilitado, dado que este es su último viaje oficial a Europa como jefe de la Casa Blanca.

Además, hay protagonistas de la primera hora que ya no están, como el italiano Massimo D’Alema. En su lugar irá el nuevo primer ministro, el socialista Giuliano Amato.

La reunión marcará el debut en este tipo de encuentros de dos nuevos miembros, el argentino De la Rúa y el chileno Lagos.

La reunión de los progresistas que comienza mañana en Berlín será una cumbre de pantalones: a pesar de las notorias simpatías por el sexo débil de algunos de sus protagonistas, la búsqueda de la Tercera Vía lleva saco y corbata y tiene una escasísima representación femenina.

Con la excepción de la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, quien descendió ayer de la escalerilla del «Airforce One» (el avión presidencial de los Estados Unidos) con un traje rojo fuego que atraía a las cámaras de TV, habrá sólo otra mujer en las comitivas de los 14 jefes de Estado y de Gobierno: la premier de Nueva Zelandia, Helen Clark.

Sin embargo, habrá una muchedumbre de señoras –unas 2.000– recorriendo en bloque los mismos lugares que serán frecuentados por los señores de la «Tercera Vía»: son prostitutas de todo el planeta que llegaron a la capital alemana para participar en el primer congreso mundial del ramo.

Los lugares de reunión de las prostitutas coinciden con los de los progresistas y, si bien las temáticas son diferentes, las metas se parecen: no será la Tercera Vía, pero también las señoras del placer quieren encontrar nuevos caminos para desarrollar su muy antigua «profesión».

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