El presidente habló en el aniversario de la Central Unica de Trabajadores

Lula le pide "comprensión" a sus aliados gremiales

Lula da Silva, quien fue uno de los fundadores de la CUT, dijo que Brasil «pasa por un momento trascendental. No quiero la benevolencia de ustedes, pero sí la comprensión. Hay un partido que tenemos que jugar todos y por lo tanto la responsabilidad no es sólo mía, sino nuestra».

La CUT, de izquierda, que representa a más de 22 millones de trabajadores, es la mayor central gremial de Brasil y apoyó activamente la campaña electoral de Lula da Silva, pero sus principales dirigentes no ocultan desagrado por la política económica ortodoxa del nuevo gobierno.

Por ejemplo, la CUT se manifestó en contra de una de las principales propuestas del gobierno, la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones, y en julio promovió una masiva marcha de protesta en Brasilia, que reunió a más de 50 mil personas.

La fiesta de la CUT terminó poco después de la madrugada del viernes, luego del discurso de Lula da Silva, quien fue ovacionado por la multitud. Hacía mucho frío en la ex fábrica Vera Cruz, en São Bernardo do Campo, en el conurbano de San Pablo, y el presidente tuvo que pedir prestada una bufanda.

Cuando pudo hablar, tras dos horas de discursos de los principales dirigentes de la CUT, Lula da Silva se colocó un gorro rojo de la central gremial y así habló a la multitud durante 40 minutos, caminando sin pausa a lo largo del escenario.

El presidente recurrió a metáforas futbolísticas y de la vida cotidiana para explicar lo que está haciendo en el gobierno.

«Si yo hubiera querido aplausos, no habría hecho la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones. Pero tenía que hacerla porque si no el sistema quebraba. A veces, es más fácil dejar todo para después y no hacerse cargo de los problemas. Es como en el matrimonio, es más fácil fingir que está todo bien que decir: ‘Mirá, negro, vamos a separarnos'», sostuvo.

«Ustedes, los de la CUT, son como mis hijos que, a veces, se ponen exigentes y me reclaman cosas que yo, como padre, no puedo dar. Estamos intentando construir un nuevo país, pero las cosas en el gobierno no son como imaginábamos. Es como en el fútbol, a veces se gana y a veces se pierde», agregó.

La CUT fue fundada hace 20 años en el mismo lugar en el que se realizó la fiesta, como lo recordaba una inmensa fotografía colocada junto al palco. Por lo que se veía en la foto, en aquel momento Lula tenía una larga barba negra y no sonreía tanto como ahora.

La fiesta reunió a unas 10 mil personas y no había sólo trabajadores.

Lula da Silva llegó a São Bernardo do Campo, su fortaleza sindical y luego política y donde vivió hasta asumir el gobierno, con varios ministros y secretarios, todos de extracción gremial.

Había también industriales y banqueros, como el vicepresidente de General Motors, José Carlos Pinheiro, y el vicepresidente del Banco Santander, Miguel Jorge.

La fiesta incluyó, además del discurso de Lula da Silva y de los principales dirigentes de la CUT, malabaristas y presentaciones de teatro y música, con un costo total de 240 mil dólares que fueron aportados por cuatro empresas estatales.

En un diálogo con periodistas, el nuevo titular de la CUT, Luiz Marinho, dijo que «nosotros nacimos bajo la dictadura militar. Hoy tenemos otro tipo de dictadura, una dictadura económica que provoca la exclusión social». *

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