"Fuimos sometidos a torturas yo, mi mujer y mi hijo de 20 días"

Más testigos incriminan a Cavallo como represor de la dictadura

Osvaldo Barros, Carlos Lordkipanitse, Norma Cozzi y Susana Leiracha, estuvieron detenidos varios meses en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención del régimen militar, por donde pasaron más de 5.000 de los 30.000 desaparecidos de la dictadura, según entidades humanitarias.

Carlos Lordkipanitse, secuestrado en noviembre de 1978 y detenido en la ESMA hasta 1980, habló a Garzón sobre «las torturas a que sometió Cavallo a Telma Jara de Cabezas y a Ana Testa», explicó a la prensa a su salida de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española.

Lordkipanitse, una de las personas que hace poco años reconoció al ex capitán de corbeta, que ahora tiene 52 años, cuando comparó una foto de 1971 con una foto de quien, en agosto de 2000, vivía en México con identidad falsa.

Este testigo explicó a Garzón que estaba en la celda contigua a la de Telma Jara, entonces de 50 años de edad, y que «desde allí escuchaba sus gritos cuando era torturada o golpeada por Cavallo».

El mismo testigo vio cómo «Cavallo llevaba a Ana Testa encapuchada, le quitaba la capucha y su cara aparecía llena de golpes y le decía: ‘¿Ves como aquí no matamos a los detenidos?'».

Con lágrimas en los ojos y la voz a menudo entrecortada, el propio Lordkipanitse, secuestrado junto a su mujer y a su hijo, que por entonces tenía 20 días, relató su paso por la ESMA.

«Fuimos sometidos a torturas yo, mi mujer y mi hijo de 20 días», afirmó Lordkipanitse y contó que durante su detención en la ESMA, cuando «estaba siendo sometido a tormentos, el subprefecto Azic, me puso encima mío a mi hijo de 20 días y me dio picana».

Azic intentó suicidarse semanas atrás, luego de que la Justicia argentina ordenara su detención por orden de Garzón.

Lordkipanitse insistió en la «cantidad de testimonios que hay contra Cavallo, quien hasta hace tres años negaba ser militar e integrante de la marina, cuando no había todos estos micrófonos y se tomaba por cierto lo que decían los represores».

«Cavallo era un integrante importante del grupo de tareas de la ESMA, estaba formado militarmente y también en inteligencia, al igual que todos los oficiales de la ESMA que participaban en secuestros, torturas e interrogatorios», declaró a la prensa Barros, detenido junto a su esposa en agosto de 1979. Permaneció cuatro meses en la ESMA.

«A Cavallo, cuyo apodo era Marcelo, lo conocimos en el sótano del casino de oficiales de la ESMA», dijo Barros, quien estuvo la mayor parte del tiempo encapuchado, con grilletes en los pies y las manos esposadas.

«Luego fuimos a ‘La Pecera’, (sección), donde hacíamos resúmenes de prensa nacional y extranjera y cuyo responsable directo era Cavallo, a quien veíamos todos los días» y a quien describió como «un tipo frío, calculador, muy soberbio y de pocas palabras».

Barros fue secuestrado por Adolfo Donda Tigel –que junto a Azic es uno de los 39 militares y un civil actualmente detenidos en Buenos Aires a pedido del juez Garzón–, quien la semana pasada pidió al gobierno español que reclame la extradición de los arrestados al gobierno argentino.

Norma Cozzi, que estuvo en la ESMA seis meses, explicó a Garzón que Cavallo fue el primer oficial que vio a su llegada a ese centro clandestino y quien le informó sobre las condiciones de detención.

Tanto Cozzi como Susana Leiracha se negaron a formular declaraciones a la prensa pues según los abogados de la acusación popular estaban «muy angustiadas» luego de declarar ante el magistrado español.

Otros tres testigos, Consuelo Orellano de Ardetti, viuda de un desaparecido de la ESMA, Ana Testa, ex detenida-desaparecida y su hermana Silvina Testa, comparecerán el miércoles ante Garzón, que desde 1998 investiga los graves delitos contra los derechos humanos cometidos en Argentina. *

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