El presidente Kirchner pone todo lo suyo para que gane Ibarra
Néstor Kirchner ha decidido jugarse por el frentista Aníbal Ibarra quien el domingo fue superado por 3,4 puntos por el millonario Mauricio Macri en las elecciones para jefe de Gobierno porteño que se definirán en un segundo turno el 14 de setiembre.
El Presidente fue claro: «No me importa un pito» sobre las consecuencias de una eventual derrota del actual jefe de la comuna local, donde se juegan dos proyectos antagónicos, según la óptica oficial. Kirchner apuesta a que la Capital Federal se sume a su concepción de país que nada tiene que ver con el menemismo, franja donde ubica al titular del club Boca Juniors, a pesar que éste haya renegado de sus opiniones entusiastas sobre lo ocurrido aquí en la década del 90.
El jefe nato del peronismo, el ex gobernador y ex presidente Eduardo Duhalde no será tan entusiasta con Ibarra, aunque oficiosamente hacen decir que también él lo respalda.
Se ha dado la paradoja que aunque el peronismo no tuvo candidato propio en este distrito que le es históricamente hostil, envía al Parlamento más diputados que cualquier otro partido que haya disputado el domingo. Es que tres elegidos, una mezcla de menemistas y duhaldistas, fueron en las listas del ganador. Y otros dos del universo tan variado del peronismo ingresan de la mano de Ibarra: uno de ellos, el periodista Miguel Bonasso, ya anticipó que formará un bloque personal, aunque probablemente coordinará con el espacio progresista de la Cámara Baja.
Otras de las curiosidades, digámoslo de esta manera, es que ningún legislador nacional electo pertenece al ARI de Elisa Carrió. Es que a Ibarra los respaldaron por tres afluentes y en la confusión creció en demasía un inédito Partido de la Ciudad que puso un diputado por el espacio progresista en desmedro del ARI.
Macri actúa como considerándose ganador. Ha ofrecido cargos como el del jefe de los fiscales porteños y el elegido, el fiscal Carlos Stornelli, popular porque es quien logró que Carlos Menem fuera preso por el caso de las armas, ya aceptó. Curiosa situación, porque se la ofrece la abstracción y el ofrecimiento no habla muy bien de la independencia que debe mantener el Procurador. Stornelli, conviene decirlo, pertenece a las filas del macrismo.
El mundo que rodea a Ibarra exhibía 48 horas después de los comicios, rostros cargados de tristeza como este periodista pudo verificar.
A pesar de que los analistas y el propio Ibarra consideran que el escenario del balotaje es bastante propicio, ya que la luz que le sacó el millonario devenido en político es compensable con una buena señal a los ciudadanos que votaron por Luis Zamora o por Patricia Bullrich. Y hay un elemento más: los que el domingo no fueron a sufragar.
Votó sólo un 68%, cuando lo normal es de poco más del 85%: ¿por qué se abstuvieron? ¿Por estar en contra de todas las ofertas ofrecidas?
Es una tarea en la que están sumergidos a estas horas los hurgadores de la voluntad popular.
A Zamora, el socialista autogestionario que ocupó el tercer lugar, Macri quiso manipularlo. Anunció que pedirá a sus legisladores locales que nominen al líder de Autodeterminación y Libertad como el Defensor del Pueblo porteño. Pero ocurre que ese trámite está en curso hace tiempo desde que dimitió Alicia Oliveira que es actualmente secretaria de Derechos Humanos de la cancillería.
Es decir, Macri ofrece cualquier cosa, con tal de aparecer como amplio y tratar de refutar que es el exponente de la derecha porteña con ganas de serlo nacionalmente; convertirse en la gran «esperanza blanca» del espacio opuesto al rumbo que va marcando Kirchner.
Zamora criticó duramente a Macri aunque no dejó de tirar dardos a Ibarra quien, de hecho, se dirigió a los sufragantes del ex trosquista al enfatizar que ambos pertenecían al campo de los que defendían los derechos humanos.
Macri trata de que el debate de estas semanas hasta el 14 de setiembre se circunscriba a asuntos del municipio e Ibarra busca que los ciudadanos se incluyan en el proyecto político de Kirchner, definido contra el neoliberalismo y contra la impunidad.
En este sentido el empuje que el Presidente puso para que el Parlamento anulara las leyes de Punto Final y Obediencia Debida le fue reconocido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que había reclamado lo mismo como paso necesario para la búsqueda de justicia y verdad.
Esta posición de Kirchner puede ser más comprendida por los sufragante a Zamora que de Bullrich, del centro-derecha; es difícil conocer como se compone el potencial voto de los ausentes el pasado domingo. O si, por el contrario, el pedido de Zamora que respaldan los partidos de izquierda histórica, de no ir a sufragar o vota en blanco, es lo que primará.
Ibarra es consciente que tiene grandes chances de vencer el 14 de setiembre siempre que sepa qué decirle a sus propios votantes, capas medias sencillas en especial, como a los que sufragaron a otras opciones. No hay sumas y restas con los números conocidos el domingo a la noche. Hay, sí, una nueva y crucial elección que influirá sobre un proyecto de país. *
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