La nueva escalada de Ariel Sharon

Estamos ante una nueva escalada del gobierno de Sharon, que se expresa en matanzas de dirigentes palestinos desde helicópteros con misiles y el anuncio de que éstas continuarán, reforzamiento del cerco y mantenimiento de tropas en todos los poblados palestinos, allanamientos y detenciones por centenares, continuación del muro del apartheid, construcción de asentamientos ilegales. El objetivo inocultable es liquidar la hoja de ruta, reducir a cero la autonomía palestina y relegar sin término la creación de su Estado. Esto sólo podrá engendrar más violencia y derramamiento de sangre.

 

Matanzas, allanamientos, detenciones, ocupación total

Desde Tel Aviv nos escribían después del atentado mortífero en el minimercado de Rosh Ha-Ain: «Israel sigue en el terreno la construcción de los muros y alambradas, aunque dice lo contrario, y continúa las incursiones militares en busca de ‘requeridos’. A Sharon le vienen muy bien estos atentados, por eso provoca a los palestinos constantemente y el ministro de Defensa Shaul Mofaz busca responsabilizar a Arafat». Al otro día del espantoso atentado terrorista del 19 de agosto en el autobús de Jerusalén, agregaban: «Sharon logró romper la tregua palestina junto con la colaboración de algunos fundamentalistas del otro lado. Estamos en plena escalada». La tregua unilateral se había mantenido en lo esencial desde el 29 de junio, y en su transcurso 20 palestinos perdieron la vida.

La primera represalia sangrienta israelí provocó la muerte por misiles desde helicópteros en Gaza del líder de Hamas, Abu Shanab, y sus acompañantes. Su entierro originó la mayor manifestación en la ciudad, en cuyo transcurso se clamó venganza. (Esto último es lo que prioriza la CNN, que relega y minimiza los crímenes israelíes). El domingo 24, desde helicópteros se dispararon cohetes contra el auto en que se encontraban los dirigentes de Hamas, Ahmed Shatiwi y Walid Al-Hams, quienes murieron junto a dos guardias de Fuerza 17, la seguridad de Arafat, quedando un niño y otros heridos graves. Simultáneamente, en Gaza se operaron detenciones en profusión, en el barrio viejo de Naplusa y en otras ciudades cisjordanas se practicaron rastrillajes sistemáticos, se llevó detenida incluso a gente que estaba hospitalizada, mientras el ejército israelí mantenía en estrecho aislamiento la franja de Gaza. Las tropas no se retiraron de ninguna ciudad, al contrario.

Estos días se demostró además que el presunto desmantelamiento de las colonias establecidas ilegalmente en territorio palestino es una farsa. Los colonos se niegan a retirarse, y el ejército hace la vista gorda. Una colonia al sur de Naplusa, Mitzpe Yitzhar, abandonada hace dos meses, fue reconstruida. Todas las demás siguen en pie. Se recordará que el mayor auge en la construcción de estos asentamientos en territorio palestino se produjo cuando Sharon ocupaba el ministerio respectivo.

 

La guerra preventiva

Léase con atención el siguiente cable, referido a la masacre de dirigentes palestinos: «Voceros militares israelíes dijeron que estas ‘ejecuciones selectivas’ fueron realizadas para prevenir atentados suicidas en preparación. El jefe del estado mayor israelí, Moshe Yaalon, declaró que el gobierno del primer ministro Sharon considera a ‘todos los miembros de Hamas objetivo de operaciones que apuntan a la prevención’. La afirmación encierra como concepto que también el ala política de Hamas se transformó en un objetivo a eliminar».

Es ni más ni menos que la monstruosa teoría de la «guerra preventiva», puesta en práctica por Bush en la invasión a Irak (y antes a Afganistán, donde dicho sea de paso en una semana las tropas de ocupación mataron a 61 personas, con total impunidad). El gobierno israelí se arroga el derecho de decretar la muerte de cualquier integrante de una organización, en una negociación escandalosa del derecho internacional y de las normas de convivencia entre naciones. Esto se hace en connivencia con el gobierno de Bush. Al punto de que respecto a la reunión efectuada el fin de semana en Bruselas entre EEUU y un organismo de la Unión Europea (ambos integrantes del cuarteto que elaboró la fenecida hoja de ruta), se comentó que «la UE está bajo presión de Washington, que quiere reforzar las sanciones contra la organización palestina Hamas».

 

La región envenenada

El clima de impunidad para matar envenena toda la región. Las fuerzas invasoras impusieron en Irak un clima de terror, cuyas víctimas se cuentan entre quienes rechazan la ocupación y los periodistas que documentan sus atropellos (el último es el camarógrafo de Reuters, el palestino Mazen Dana, muerto el 17 de agosto: dicen que confundieron su cámara con un lanzagranada). El resultado son atentados insensatos y bárbaros como la voladura de la sede de la ONU, que colocó la situación al rojo vivo. Ahora, 14 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad plantearon que dicho atentado fuera considerado crimen de guerra y llevado al Tribunal Penal Internacional de La Haya. EEUU se opuso. Como siempre, Colin Powell presionó a México, que preside el Consejo, pero fracasó. Se colocó al orden del día la introducción de fuerzas de otros países en Irak, vista la inoperancia total de las tropas yankis en proteger la sede de la ONU. Volvió a intervenir el secretario de Estado, para declarar que en todos los casos las tropas debían estar bajo el comando de los EEUU.

 

La imposición norteamericana

Se reiteró así el debate originado por la voladura del Hotel Canal. Al promoverse el envío de una fuerza multinacional a Irak, el Pentágono declaró rotundamente que no tenía la menor intención de ceder el mando militar. Sergio Vieira de Mello, el valioso diplomático brasileño que habría de morir en el atentado, abogó en días previos ante Colin Powell por reafirmar el papel de la ONU en Irak. A lo que éste replicó: sin exagerar, porque Washington no lo permitiría. *

Los aliados de Estados Unidos comenzaron a relevar a algunas unidades norteamericanas en territorio iraquí, en momentos en que la población de la localidad de Falluja (oeste) advertía a las tropas turcas que podrían desplegarse en el país que les espera el «infierno» en Irak, donde varios soldados polacos ya fueron atacados con morteros.

Tres mil soldados estadounidenses llevaron a cabo este martes una operación de gran envergadura al norte de Bagdad contra personas sospechosas de haber atacado a las fuerzas estadounidenses, contra autores de atentados con bomba y contra malhechores.

Las fuerzas estadounidenses detuvieron a 22 personas sospechosas de atentar contra la coalición durante varias incursiones realizadas por la mañana en la ciudad de Jalis, a 50 km al norte de Bagdad.

Anteriormente, un soldado estadounidense murió y dos resultaron heridos en un ataque con explosivos este martes cerca de Al-Amariya (90 km al oeste de Bagdad). *

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