Ola de sabotajes en Irak
El cierre del oleoducto Kirkuk-Ceyhán, que lleva el crudo iraquí desde el norte de Irak a través de Turquía hasta el mar Mediterráneo, supone una dificultad más para la coalición estadounidense-británica, que contaba con los ingresos de la exportación de petróleo para financiar la reconstrucción del país.
Una explosión provocó el viernes un incendio en ese conducto, soterrado a un metro de profundidad, cerca de la ciudad de Baiji, donde se encuentra la principal refinería de Irak, tres días después de que se anunciara la reapertura del oleoducto.
Mientras las llamas seguían siendo visibles el domingo a un kilómetro a la redonda, el ejército estadounidense consideró que la reparación del oleoducto podría durar hasta un mes, el doble de lo previsto en un primer momento, aunque según el vicedirector de la Compañía Petrolera del Norte, Mana al Obaydi, podría estar reparado dentro de una semana.
Cada día de inutilización impedirá la exportación de unos 250.000 barriles de crudo y supondrá para el país unas pérdidas de ingresos de 7 millones de dólares, como subrayó el domingo en Bagdad el administrador estadounidense en Irak, Paul Bremar, en la primera reunión del Consejo para la Coordinación Internacional (CIC), estructura encargada de supervisar la correcta utilización de los fondos entregados por los países donantes.
Otro importante sabotaje dirigido el domingo contra una canalización de agua al norte de Bagdad privó, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), a unas 300.000 personas de agua corriente.
Según Majid Hamid, oficial de policía, los explosivos fueron colocados bajo un conducto de 1.600 milímetros de diámetro que une la central de bombeo y tratamiento de aguas de Saba Missan en el barrio de Rassafa (este de Bagdad) en una parte que estaba al aire libre.
Los técnicos de la compañía de aguas de Bagdad podrían tardar 48 horas en hacer las reparaciones necesarias.
Por otra parte, los ataques contra las fuerzas de la coalición continuaron durante el fin de semana y un soldado danés de la fuerza de estabilización de la coalición en Irak fue mortalmente herido de bala la noche del sábado al domingo a 50 km al norte de Basora, la principal ciudad del sur de Irak. El soldado murió en un tiroteo entre su unidad y un grupo de iraquíes armados durante una patrulla de rutina, cuando los militares intentaron controlar un vehículo en el que viajaban varios iraquíes, señaló el mando militar danés en Copenhague. En el tiroteo, murieron dos iraquíes y otro resultó herido, y los soldados daneses detuvieron a seis más, según la misma fuente.
Dinamarca envió al sur de Irak un contingente de unos 420 soldados que se encuentran en la zona bajo mando británico y que ya se han visto envueltos en varios enfrentamientos aunque sin sufrir bajas hasta ahora.
En Bagdad, dos soldados estadounidenses resultaron heridos por disparos el sábado por la noche cuando salían de un restaurante, anunció el domingo un portavoz militar norteamericano.
En la región de Ramadi, a unos 100 km al oeste de la capital iraquí, cinco soldados norteamericanos fueron heridos el domingo cuando su convoy, compuesto por dos vehículos blindados y cuatro todoterrenos, saltó sobre tres minas, según un testigo.
Seis prisioneros iraquíes murieron y otros 59 resultaron heridos el sábado por la noche por disparos de mortero contra la cárcel de Abu Gharib, al oeste de Bagdad, donde hay 500 personas encerradas. *
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