21 meses después de la caída del régimen Talibán

OTAN asume mando de las fuerzas de paz en Kabul

El general alemán Norbert van Heyst entregó la bandera de la Fuerza internacional de asistencia a la Seguridad (ISAF) a su compatriota, el general Goetz Gliemeroth que asume la dirección en nombre de la OTAN, institución que cumplirá así su primera misión fuera de Europa desde su creación hace 54 años.

«La tarea que nos espera consiste en continuar la reconstrucción de estructuras democráticas», afirmó el ministro alemán de Defensa, Peter Struck, ante el presidente afgano Hamid Karzai y unos trescientos invitados, militares y civiles, representantes de las autoridades afganas, de las Naciones Unidas y de la OTAN.

Creada en diciembre de 2001 después de la caída de los talibanes y colocada bajo mandato de la ONU para garantizar la seguridad en Kabul y en los alrededores de la capital afgana, la ISAF contaba oficialmente el lunes con 5.300 soldados oriundos de 31 países. Al asumir el mando la OTAN pone un término a la precariedad de los mandatos de seis meses de los precedentes mandos aliados  británico, turco, luego germano-holandés  y a la dificultad de encontrar países dispuestos a asumir estas responsabilidades.

La intervención de la Alianza Atlántica  especialistas desde hace unos años en misiones de paz  debería también volver a lanzar el debate sobre eventuales extensiones del mandato de la ISAF fuera de Kabul.

Después de las autoridades afganas, representantes de la ONU y algunos militares en el terreno, Estados Unidos se pronunció ayer lunes por un examen de una extensión de la misión de la ISAF.

«Una opción posible», estimó el embajador estadounidense ante la OTAN Nicholas Burns en el Wall Street Journal, sería desarrollar el concepto de «equipos de reconstrucción provinciales» (PRT). Los PRT son programas civil-militares destinados a ayudar al gobierno central afgano a instalar su autoridad en las provincias del país mediante proyectos de reconstrucción puestos en marcha por la autoridad militar., Cerca de 21 meses después de la caída del régimen fundamentalista de los talibanes, la inseguridad sigue reinando en la mayoría de las provincias de Afganistán, donde una coalición internacional de más de 12 mil soldados, de los cuales 8.500 son estadounidenses, sigue en pie de guerra frente a elementos de los talibanes, de sus aliados de la organización Al Qaeda y de otras organizaciones antigubernamentales. *

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