27 mil soldados vigilaban ayer todas las rutas hacia los baluartes del EZLN

Reapareció la guerrilla zapatista

Frente al relanzamiento, luego de más de un año de virtual silencio, el gobierno eludió un choque abierto pero advirtió que se mantendrá atento a los efectos y consecuencias de la creación de estos órganos.

Unos 27 mil soldados del ejército vigilaban ayer todas las rutas hacia los baluartes zapatistas, a pesar de que el gobierno local y federal anunciaron que no desplegarían un dispositivo de seguridad especial con motivo del cónclave rebelde.

El ministro de Gobernación, Santiago Creel, afirmó el miércoles que los territorios establecidos por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), levantado en armas el 1 de enero de 1994, «no pueden coexistir en el marco legal que prevalece en el país».

Las nuevas «Juntas de Buen Gobierno» estarán integradas por delegados de las comunidades zapatistas y tendrán entre otras funciones la de vigilar la realización de proyectos y tareas comunitarias en los municipios autónomos, que desde mucho tiempo atrás creó el EZLN por encima de la división comunal que establecen las leyes de Chiapas.

Las juntas tendrán la facultad de recaudar el llamado «impuesto hermano», que será del 10 por ciento de cada proyecto obtenido de donativos y apoyos de organizaciones civiles nacionales e internacionales.

Así, ayer comenzaron a llegar centenares de simpatizantes de los zapatistas a Oventic, la localidad donde tendrá lugar la ceremonia de instalación de las juntas, vigilada por hombres con el rostro cubierto con pasamontañas y pañuelos rojos en el cuello.

Las juntas serán instaladas en cada uno de los cinco centros culturales establecidos en 1996 por la guerrilla, llamados Aguascalientes, y que en adelante se denominarán «Caracoles».

El territorio controlado por el movimiento abarca 29.806 kilómetros cuadrados, equivalentes al 39,4 por ciento del territorio de Chiapas, donde se ubican 28 municipios constitucionales, en los que se crearon sin embargo 34 municipios autónomos.

En estos últimos se realizan tareas administrativas como el registro civil y la seguridad pública al amparo de las leyes indígenas ancestrales y al margen de las leyes formales.

La instalación de las juntas marcará la reaparición pública del subcomandante Marcos, que envió esporádicamente mensajes a la prensa pero quien no fue visto desde que la «Caravana Zapatista» de 24 dirigentes rebeldes hizo un recorrido de más de 3.000 kilómetros desde territorio insurgente a la capital, en febrero de 2002.

Esa marcha tuvo el propósito de impulsar la aprobación de una Ley de Derechos y Cultura Indígena en el Congreso, que fue promulgada, pero fue rechazada por el EZLN por haber sido reformada en términos que no dejaron satisfecha a la guerrilla y que a juicio de Marcos distorsionaron su sentido original.

Al término de la ceremonia de establecimiento de las juntas, se hará un gran festejo con música, baile y otras actividades. *

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