Cuatro palestinos y un soldado israelí muertos en operación en Naplusa

Bombardeos en el Líbano

Dos de los palestinos muertos eran activistas de las Brigadas Ezzedin Al-Qassam, brazo armado del movimiento islamista Hamas, que se hallaban parapetados en un edificio del campo de refugiados Aska, de Naplusa (norte de Cisjordania).

Fuentes médicas dieron parte además de la muerte de dos palestinos, uno de ellos sofocado por granadas de gases lacrimógenos y otro abatido a balazos cuando arrojaba piedras contra los soldados.

Otros seis palestinos fueron heridos en la operación.

En los tiroteos también perdió la vida un oficial israelí, sargento jefe de la unidad de élite de los comandos de la marina.

Se trata de la redada de mayor envergadura lanzada por el ejército desde el inicio de la tregua unilateral anunciada a fines de junio por los grupos armados palestinos.

Un total de 3.394 personas murieron desde el inicio de la segunda segunda Intifada en septiembre del 2000, incluyendo 2.558 palestinos y 775 israelíes, según un balance llevado por la AFP.

El tiroteo comenzó cuando el comando israelí rodeó la casa a fin de capturar a un responsable de Hamas, lo que no consiguió. Entonces los militares lanzaron un cohete anti-tanque contra la tercera planta que hizo estallar los explosivos que se encontraban en el edificio, según el parte oficial.

Testigos presenciales afirmaron que los militares dinamitaron la residencia y arrasaron el lugar con una excavadora antes de retirarse. Un portavoz del ejército indicó que se trató de una «operación puntual» y afirmó que fueron los palestinos los primeros en abrir fuego.

Las brigadas Ezzedin Al-Qassam amenazaron con represalias. «El Hamas se ha comprometido siempre a respetar la tregua, pero ya ha anunciado en recientes comunicados que las violaciones sionistas no quedarán sin respuesta», dijo a la AFP uno de los líderes políticos de esa agrupación, Abdelaziz al-Rantissi.

El ministro palestino de la Cultura, Ziad Abu Amr, a cargo de los contactos con los grupos islamistas, afirmó que las operaciones de ese tipo podrían llegar a sabotear los esfuerzos de la Autoridad Palestina para prolongar la tregua.

Poco antes, el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, advirtió que si la Autoridad Palestina no demostraba antes de fines de septiembre su determinación de actuar contra los grupos radicales, Israel lo haría en su lugar.

Entre tanto, el Hezbolá chiíta libanés bombardeó por primera vez en muchos meses posiciones del ejército israelí en el sector de las granjas de Chebaa, ocupado por Israel y reclamado por Líbano.

La artillería y la aviación israelí replicaron bombardeando las inmediaciones de varios poblados y de posiciones del Hezbolá en el Líbano sur. Según los informes, ni los ataques ni los contrataques dejaron víctimas.

Hace una semana, un dirigente del Hezbolá murió en un atentado con bomba en un suburbio de Beirut, y la formación integrista imputó esa muerte a Israel.

Un oficial israelí señaló la «gravedad» de la acción del Hezbolá de este viernes y afirmó que no habría podido llevarse a cabo sin la aprobación de Siria e Irán, aunque admitió que podría tratarse de un incidente aislado.

«Es un ataque muy grave», que «refleja la frustración del Hezbolá y eventualmente de sus respaldos extranjeros» por la disminución de la violencia de los grupos palestinos, dijo el oficial, que pidió el anonimato, en declaraciones a la AFP. *

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